El alcalde de Limoges, Guillaume Guérin, condenó los hechos y afirmó que el edificio fue arrasado por manifestantes. En París, Lyon y Nantes se registraron destrozos y saqueos en comercios.
El alcalde de Limoges, Guillaume Guérin, declaró este sábado que el ayuntamiento de esa ciudad, ubicada a más de 350 kilómetros al sur de París, fue arrasado e incendiado por manifestantes. El campanario del edificio quedó reducido a cenizas, según imágenes difundidas por medios locales y testigos.
Guérin afirmó en la noche del sábado: «No hay palabras para condenar lo que ha ocurrido, de tan miserable que resulta. Desde mañana vamos a asegurar una continuidad del servicio, vamos a organizarnos. Han destruido un edificio que los habitantes de Limoges aman, pero no han destruido el servicio público. Es un monumento que se quema pero no la República».
El funcionario sostuvo que los desmanes responden al «odio a la bandera francesa, odio a las instituciones, odio a los policías, odio a los políticos, odio a la autoridad».
Las protestas, que comenzaron en París y en el ámbito estudiantil, se extendieron con el correr de las horas. Este sábado se reportaron destrozos, saqueos y actos de vandalismo en la capital francesa, en Lyon y en otras ciudades importantes del país, como Nantes.
En París, Lyon y Nantes, manifestantes vandalizaron decenas de tiendas, entre ellas las de marcas de lujo como Louis Vuitton, Celine y Galeries Lafayette, además de comercios más pequeños. También se registraron daños en otro tipo de patrimonio, como un tranvía turístico.
Los hechos ocurren a seis meses de las elecciones en Francia, en un contexto de crisis política.
