La expresidenta realizó movimientos políticos durante el fin de semana que apuntan a posicionarse de cara a las elecciones de 2027, mientras el gobernador bonaerense Axel Kicillof también avanza en su estrategia electoral.
La expresidenta Cristina Kirchner desarrolló durante el fin de semana una serie de movimientos políticos que, según interpretaciones periodísticas, buscan posicionarla para conducir el peronismo y competir electoralmente en 2027. El viernes recibió en su departamento a Sergio Massa, quien confirmó sus intenciones de ser candidato nuevamente. Massa fue candidato en 2015 y 2023, y en ambas ocasiones perdió.
El sábado, el diario Página 12 publicó una encuesta que ubica a Cristina Kirchner con mejor imagen que el gobernador Axel Kicillof. En paralelo, los abogados de la expresidenta presentaron un pedido para que pueda ser candidata el año próximo, sosteniendo que la inhabilitación para ocupar cargos públicos no impediría una postulación.
En el peronismo se especula con la posibilidad de que Cristina Kirchner enfrente a Kicillof en una eventual interna partidaria o PASO, si las primarias obligatorias y simultáneas se suspenden. Una de las variantes mencionadas es que la expresidenta lleve como vice a quien luego sería el candidato a presidente del peronismo, entre los nombres que suenan están Sergio Massa y el santiagueño Gerardo Zamora. Mientras tanto, Máximo Kirchner realizó recorridas por varias provincias.
El gobernador Kicillof es el único candidato opositor que, según algunas encuestas, le hace sombra al presidente Javier Milei e incluso aparece arriba en un eventual balotaje. Cerca del gobernador decidieron avanzar sin confrontar abiertamente con Cristina Kirchner y buscan sumar aliados a La Cámpora. La presencia de algunos intendentes en el acto de La Matanza y una recorrida con Juan Grabois son interpretadas en esa línea.
La expresidenta tuvo fracasos electorales en el pasado, como impulsar la candidatura de Aníbal Fernández a gobernador en 2015, y sus compañeros de fórmula Amado Boudou y Alberto Fernández no resultaron electos. Massa, por su parte, abandonó su posición de neutralidad para construir un puente entre Cristina Kirchner y Kicillof, y comenzó a difundir encuestas que lo posicionan favorablemente.
