El presidente argentino improvisó un lenguaje de señas en el balcón de la Casa Rosada el día después de la victoria de Lula en Brasil, mientras que el expresidente estadounidense evitó tomar partido en sus declaraciones sobre esos comicios.
El presidente Javier Milei improvisó el sábado un lenguaje de señas en el balcón de la Casa Rosada, un día después de que se conociera la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de Brasil. Según el texto original, Milei no se pronunció verbalmente sobre el resultado electoral brasileño.
El artículo compara la reacción de Milei con la del expresidente estadounidense Donald Trump cuando fue consultado sobre los comicios brasileños. Trump declaró: «Me pareció mal… pienso que fue algo terrible», y agregó: «No tomé partido, pero me pareció una elección manipulada, francamente. No tomé partido… pero fue una imagen terrible para el mundo… No dirijo Brasil, dirijo los Estados Unidos, me gusta Lula, me llevo muy bien con él, sólo pienso que la elección se vio muy mal». El texto señala que Trump repitió tres veces que no había tomado partido y que separó el proceso electoral de la persona de Lula.
Quince días antes, Milei había escrito en la red social X, según el artículo: «Felicitaciones, querido amigo Flávio Bolsonaro, por esta histórica elección ante el comunista de Lula. El continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad. Espero que pronto podamos empezar a trabajar juntos para que la Argentina y Brasil sigan siendo grandes socios comerciales, culturales y políticos». Al día siguiente agregó: «Zurdos empobrecedores, córranse del medio que estamos intentando darle brillo al continente».
El texto original sostiene que Trump irrumpió en la política en 2016 con un estilo transgresor y que Milei adoptó un camino discursivo de «cruzada moral, la condena y el todo o nada». También menciona que Milei, en un acto, se refirió a un grupo de periodistas con la frase: «los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta».
La nota fue publicada originalmente por el diario Clarín y lleva la firma de su newsletter.
