El presidente Donald Trump enfrentará un gobierno dividido tras los comicios del martes, en los que los demócratas obtuvieron la mayoría en ambas cámaras del Congreso, según los resultados preliminares.
WASHINGTON.- En las elecciones de medio término celebradas este martes, los demócratas obtuvieron el control del Senado y de la Cámara de Representantes, de acuerdo con los resultados preliminares difundidos por las autoridades electorales. El nuevo Congreso asumirá el 3 de enero próximo.
El presidente Donald Trump declaró a periodistas que estaba «absolutamente dispuesto a aceptar los resultados» y que estaba preparado para trabajar con los demócratas, quienes, según dijo, «hicieron un buen trabajo». Agregó: «Esperamos trabajar con ellos. Probablemente llegaremos a algún acuerdo».
Durante la campaña, Trump había calificado a varios candidatos demócratas de «extremistas peligrosos» y «comunistas».
Con la nueva composición del Congreso, los demócratas presidirán los comités de ambas cámaras, lo que les permitirá ampliar la supervisión del gobierno, citar funcionarios de la administración e investigar medidas de la primera mitad de la gestión. También podrían iniciar procesos de impeachment contra el mandatario, aunque no tendrían los votos suficientes en el Senado para aprobarlos, según el reglamento.
El Senado tiene entre sus atribuciones la confirmación de jueces, los nombramientos del gabinete y las designaciones de embajadores. Los demócratas podrían intentar retrasar la cobertura de cualquier vacante en la Corte Suprema hasta después de las elecciones presidenciales de 2028.
Trump, impedido constitucionalmente de buscar un nuevo mandato en 2028, había advertido que se convertiría en «el señor veto» para bloquear la agenda demócrata en el nuevo Congreso.
El líder de la minoría en la Cámara de Representantes, el demócrata Hakeem Jeffries (Nueva York), declaró: «Estamos a punto de poner fin a esta pesadilla nacional», cuando los resultados comenzaban a mostrar una ventaja demócrata a nivel nacional. Jeffries se convertirá en el nuevo presidente de la cámara en reemplazo del republicano Mike Johnson (Luisiana).
La aprobación de leyes importantes seguiría siendo difícil porque la mayoría de los proyectos requieren 60 votos para superar la obstrucción parlamentaria, una regla del Senado que permite al partido minoritario bloquear o retrasar la legislación.
El control de ambas cámaras le daría a los demócratas mayor poder de maniobra en las negociaciones sobre el techo de la deuda y el presupuesto, debates que suelen producir discusiones y estancamientos entre los partidos, con consecuencias para el gobierno federal.
El politólogo David Miller, experto en temas de gobierno en la American University, en Washington, declaró a LA NACION: «Una derrota tan aplastante, con los demócratas recuperando ambas cámaras y obteniendo muchos escaños que no se esperaban, deja a Trump en una posición mucho más débil de cara a sus dos últimos años de mandato». Agregó: «Muchos podrían interpretar esto como una señal de que su estilo político no es viable de cara al futuro, lo que obligará a muchos dentro y alrededor del Partido Republicano a reflexionar seriamente sobre si el camino a seguir consiste en continuar con el trumpismo -independientemente de cómo se defina- o en transformar la imagen del partido en algo distinto; algo que, a su vez, mermaría la influencia de Trump».
Consultado por The Wall Street Journal sobre si la guerra con Irán había contribuido al desempeño republicano, Trump respondió: «Irán tuvo algo que ver». Aseguró que no tenía dudas sobre su decisión de iniciar el conflicto: «No pienso en ello. Hice lo correcto. Lo volvería a hacer».
Los demócratas basaron su campaña en el descontento por la inflación, la crisis de asequibilidad, el aumento de los precios de los combustibles y la política migratoria, según declaraciones de sus dirigentes.
