Durante el Grenke Chess Festival en Alemania, la gran maestra Alua Nurman pidió una foto al número uno mundial, Magnus Carlsen, antes de su enfrentamiento. El noruego accedió, pero luego reportó el incidente a los árbitros, lo que derivó en la confiscación del celular de la jugadora.
Una situación inusual se vivió en el Grenke Chess Festival que se disputa en Karlsruhe, Alemania. La ajedrecista kazaja Alua Nurman, gran maestra femenina, le pidió al noruego Magnus Carlsen, número uno mundial, sacarse una selfie instantes antes de comenzar su partida en la segunda jornada del Freestyle Open. Carlsen aceptó el pedido y posó para la fotografía.
Sin embargo, inmediatamente después, el campeón se dirigió a un árbitro para reportar lo sucedido. Las autoridades del torneo actuaron con rapidez y, en cumplimiento de las estrictas normas que rigen las competencias oficiales, le retiraron el celular a Nurman en el acto. Minutos más tarde, la partida comenzó con normalidad.
No es la primera vez que Carlsen atraviesa una situación similar en este mismo evento, lo que vuelve a poner en discusión los límites entre la admiración hacia las figuras y las reglas que buscan garantizar la transparencia en el ajedrez profesional.
Carlsen se impuso finalmente en la partida (se mantiene invicto en el torneo) y la ajedrecista kazaja posteó la fotografía en su cuenta de Instagram.
