La gobernadora Mikie Sherrill firmó una normativa que elimina la obligación de un acuerdo formal con médicos para que estas profesionales puedan recetar medicamentos y ejercer de forma más independiente, buscando paliar la escasez de personal sanitario.
La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, promulgó una ley que elimina restricciones históricas para las enfermeras de práctica avanzada, redefiniendo su alcance profesional. La medida convierte en permanente la autorización para que ciertos profesionales ejerzan de manera más independiente, sin necesidad de acuerdos formales con médicos, un requisito administrativo vigente hasta ahora.
En un comunicado, Sherrill explicó el trasfondo de la decisión: «La firma de esta ley garantiza que las enfermeras de práctica avanzada con amplia experiencia clínica puedan seguir brindando servicios de atención primaria y de salud conductual de forma independiente». La iniciativa también está vinculada a la necesidad de reducir costos y ampliar la cobertura sanitaria.
Hasta ahora, muchas de estas enfermeras debían trabajar bajo un «protocolo conjunto» con un médico colaborador para recetar medicamentos o tomar decisiones clínicas. La nueva normativa elimina ese requisito para quienes cumplan ciertos criterios estrictos detallados en la ley. Además, reconoce formalmente su rol como proveedoras de atención primaria y servicios de salud conductual, áreas con alta demanda.
La independencia profesional no será automática para todas. Entre los requisitos principales se destacan contar con la certificación correspondiente y, para quienes trabajen en salud conductual, garantizar mecanismos de derivación adecuados si un paciente necesita un nivel de atención superior.
El texto de la ley fundamenta estos cambios en problemas estructurales del sistema sanitario, como la falta crónica de médicos, que retrasa la atención. Según el documento, aproximadamente una cuarta parte de la población de Estados Unidos vive en zonas con escasez de profesionales de atención primaria, una situación que afecta más intensamente a minorías raciales, personas de bajos ingresos y comunidades con dificultades de transporte.
