Popularizadas en redes sociales y con antecedentes históricos, estas plataformas generan un fenómeno global y local. Especialistas explican su funcionamiento y los estudios que respaldan sus beneficios para la fuerza y la salud ósea.
En TikTok y otras redes sociales, usuarios interesados en tendencias de bienestar prueban plataformas vibratorias. Creadoras de contenido como Isabel Bauche y Katie Gallagher han compartido sus experiencias, mostrando resultados en la reducción de tejido adiposo. El fenómeno es palpable: las búsquedas en línea de estas placas han aumentado drásticamente desde 2025, especialmente en países de habla inglesa. En Argentina, se registran picos de búsquedas en Google durante octubre y febrero, siendo los cuestionamientos sobre sus beneficios y precios los más recurrentes.
No se trata de una tecnología nueva. Existen registros del empleo de máquinas de terapia vibracional que se remontan al siglo XIX. Por ejemplo, el médico sueco Gustav Zander desarrolló una de las primeras máquinas con vibraciones. A mediados del siglo XX, científicos espaciales descubrieron que la terapia vibracional era útil para contrarrestar la pérdida ósea en astronautas. En los años 2000, dispositivos similares se popularizaron al ser usados por celebridades como Madonna, Mark Wahlberg y Serena Williams.
María Cecilia Tombion, profesora de educación física e instructora internacional de spinning y power plate, explica que el entrenamiento consiste en la estimulación natural del cuerpo a través de la vibración. «Estas vibraciones transmiten energía activando las contracciones musculares entre 25 y 50 veces por segundo», revela. Para ella, este ejercicio presenta resultados más inmediatos que un entrenamiento convencional y no tiene impacto articular. Añade que una clase no excede los 30 minutos debido a la alta exigencia muscular.
Tombion señala que las plataformas vibratorias son dispositivos de aceleración de alta calidad aprobados por instituciones como la FDA (EE.UU.) y la Anmat (Argentina). Respecto a los efectos, existe evidencia que respalda que la vibración corporal total puede mejorar la densidad mineral ósea, especialmente en mujeres posmenopáusicas y personas mayores. Un estudio sobre terapia vibratoria para la osteoporosis describe resultados prometedores en la recuperación de masa y función muscular.
Otros artículos académicos indican que la vibración de cuerpo completo puede mejorar ligeramente ciertos aspectos del rendimiento deportivo, como la fuerza, la potencia muscular y la amplitud de movimiento. Una publicación de la Revista Europea de Ciencias del Deporte señala que esta forma vibratoria es capaz de calentar los músculos más rápido que el ciclismo o el trote, sin consumir tanta energía. Eric Helland, ex entrenador de los Chicago Bulls, afirmó que se convirtió en una herramienta importante de entrenamiento y rehabilitación para el equipo.
Para Tombion, la actividad puede ser practicada por personas de todas las edades, con programas personalizados según las necesidades de cada uno.
