Un apicultor, su hijo y una organización no gubernamental coordinaron operativos para salvar a decenas de animales atrapados en zonas anegadas del sur provincial.
Tras las intensas lluvias que afectaron a Tucumán a partir del 11 de marzo, provocando inundaciones y evacuaciones, se desarrolló una extensa labor de rescate animal en zonas rurales de difícil acceso. Víctor Bordallo, un apicultor de Famaillá que perdió parte de sus colmenas, inició junto a su hijo Nicolás la tarea de asistir a personas aisladas.
Durante estos recorridos, identificaron una situación crítica: cientos de animales quedaban atrapados, deshidratados y hambrientos en parajes anegados. En el paraje Sol de Mayo, uno de los más afectados por la crecida del río Marapa, la situación era particularmente grave.
La tarea de rescate se amplió con la incorporación de la organización Planeta Vivo, que instaló un campamento sanitario y veterinario con quirófano móvil. Juntos, utilizaron una lancha y un dron para localizar a los animales en zonas pantanosas e inaccesibles por tierra.
En uno de los operativos más complejos, tras más de ocho horas de trabajo, lograron salvar a 86 ovejas que se encontraban enterradas en el barro y eran atacadas por aves rapaces. En total, rescataron y trasladaron a más de 300 animales, entre perros, caballos, ovejas y cabras, para brindarles atención veterinaria o reubicarlos.
Víctor Bordallo señaló que las inundaciones visibilizaron problemas de infraestructura en la provincia y que el caudal del río cambió de curso, lo que obligó a algunas familias a abandonar definitivamente sus viviendas en Sol de Mayo.
