Vecinos del barrio Quintas describieron la precariedad de la casa donde residía el niño de 4 años, contradiciendo informes oficiales que aseguraban que contaba con un buen nivel de vida.
En una zona alejada del centro de Comodoro Rivadavia, caracterizada por calles de tierra y viviendas precarias, se encuentra la casa donde vivía Ángel Nicolás López, de 4 años, junto a su madre, su padrastro y su hermanita bebé. El propietario del terreno, Eusebio Gauta, relató a Clarín que les alquiló la construcción de chapa de un solo ambiente, de aproximadamente 2×3 metros, hace un año porque «no tenían donde vivir».
La descripción del lugar contrasta con lo informado, según el padre del niño, por el equipo interdisciplinario que evaluó la situación familiar. Lorena Andrade, pareja del padre biológico, afirmó que la psicóloga Jenifer Leiva había informado que el niño «vivía re bien» y que «tenía su habitación», algo que la familia paterna considera falso.
Un video difundido el fin de semana pasado muestra al padre, Luis López, recorriendo el interior de la vivienda, señalando las goteras en el techo, los colchones amontonados y la cama de Ángel en un rincón, en medio de un espacio reducido y en mal estado.
Eusebio Gauta expresó su tristeza por lo sucedido y mencionó que escuchaba discusiones fuertes en la casa, pero que no intervino directamente. Respecto al día de la descompensación del niño, el vecino dijo haber escuchado gritos, pero que nadie auxilió de inmediato. Relató que, según le contó la madre, el niño fue encontrado sin poder levantarse y luego sufrió una hemorragia.
La madre y su pareja habrían abandonado el domicilio tras el hecho, por temor a represalias. Otro vecino, que prefirió mantener el anonimato, corroboró que se escuchaban discusiones frecuentes y que la familia pasaba mucho tiempo encerrada, viendo al niño por última vez cuando iba al jardín de infantes.
