Los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro negaron negligencia y mal desempeño en la investigación del femicidio de Nora Dalmasso, ocurrido en 2006 en Río Cuarto, durante el inicio de un inédito jury de enjuiciamiento en Córdoba.
CÓRDOBA.- Casi veinte años después del femicidio de Nora Dalmasso en un barrio cerrado de Río Cuarto, comenzó el jury de enjuiciamiento a tres de los fiscales que intervinieron en la investigación. Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro rechazaron las acusaciones de «negligencia grave» y «mal desempeño» en sus funciones en este caso que permanece impune.
El viudo, Marcelo Macarrón, y su hijo Facundo llegaron a la sede de la Unicameral de Córdoba casi dos horas después de iniciado el debate. Siguieron las presentaciones desde una sala separada, ya que deben declarar como testigos.
Tras un inicio trabado por un pedido de nulidad de la defensa de Miralles, el jurado abrió el debate y dio la palabra a los acusados, en un proceso inédito por la cantidad de funcionarios judiciales involucrados en el mismo caso.
El primero en hablar fue Javier Di Santo, primer fiscal del caso. Aseguró que realizó su trabajo «de forma seria y honesta» y que lo acusan por cuestiones que ahora «parecen obvias», pero que no lo fueron en los primeros tiempos de la causa. Se refirió al señalamiento de la familia Macarrón sobre la omisión de someter a peritajes genéticos a los operarios que trabajaban en la casa, entre los que estaba Roberto Marcos Bárzola, quien en 2024 fue imputado tras hallarse su ADN en la bata de la víctima. Di Santo afirmó que la investigación sobre Bárzola fue «seria, profunda y acabada».
Ninguno de los fiscales estimó necesario en su momento someter al parquetista a la prueba comparativa de ADN. En cambio, se imputó a Facundo Macarrón y luego a su padre, Marcelo. El joven fue sobreseído y el viudo, absuelto en un juicio por jurado donde el fiscal no acusó por falta de pruebas. A instancias de la prueba positiva de ADN, Bárzola fue señalado como autor, pero el caso contra él fue considerado prescripto el año pasado.
Luego fue el turno de Daniel Miralles, quien tomó la causa una década después. Aseguró: «Jamás obré de manera negligente ni con mal desempeño». Explicó que, al asumir, realizó una lectura exhaustiva de lo actuado y centró la investigación en el ADN de Marcelo Macarrón hallado en la víctima, lo que consideró la «prueba madre». En 2016 imputó al viudo, basándose en esa prueba y en la hipótesis de un viaje relámpago desde Punta del Este. También señaló que los peritajes indicaban que el asesino probablemente era del círculo íntimo, ya que no hubo acceso forzado.
