La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires vivió un primer fin de semana marcado por la masiva exhibición de Franco Colapinto, que afectó la concurrencia del domingo. Sin embargo, los organizadores reportan un aumento del 15% en la Noche de la Feria y los editores mantienen expectativas positivas de cara a los próximos días.
La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires comenzó su edición número 50 con un fin de semana que combinó momentos de baja concurrencia con otros de gran entusiasmo. Durante la tarde del sábado, los pasillos del predio de La Rural lucían poco transitados y las cajas de los stands permanecían ociosas. Sin embargo, la noche trajo un cambio significativo: la Noche de la Feria registró un 15% más de asistentes que el año pasado, según los primeros cálculos de los organizadores.
El domingo, en cambio, la asistencia se vio afectada por la superposición con la exhibición del corredor de Fórmula 1 Franco Colapinto, que convocó a unas 600.000 personas en las avenidas Libertador y Sarmiento. Mientras algunos visitantes optaron por la Feria, otros desistieron de acercarse a Palermo ante la multitud que esperaba al piloto.
En los stands del Pabellón Azul, editores y libreros celebraban el movimiento del sábado y se resignaban al vacío del domingo, confiando en que la verdadera afluencia comenzará con el cobro de los salarios de abril a principios de mayo. El país invitado de honor es Perú, que ofrece actividades durante casi toda la jornada.
En el espacio cultural de Clarín – Ñ, el dramaturgo y director teatral Mauricio Kartun ofreció una masterclass sobre su obra Baco Polaco, que se presenta en el Teatro Sarmiento, justo enfrente de La Rural. Kartun explicó que la obra nació de un programa de la Fundación Konex y que conecta la tragedia Las bacantes de Eurípides con el universo de la pampa argentina y los gauchos. «En Las bacantes había algo de lo que me interesaba: mujeres que organizan una fiesta descontrolada», señaló. El personaje central es una muchacha polaca que lleva ocho discos de pasta en una maleta y hace bailar a los gauchos.
Kartun también reflexionó sobre el concepto de pastiche y su proceso creativo, destacando que suele tomar notas en la búsqueda de imágenes o situaciones, aunque muchas no llegan al escenario. «De una que me sale, seis quedan en la libreta porque son ideas que se pinchan», comentó. Sin embargo, aseguró que algunas ideas «salen del freezer» con el tiempo.
