Desde sus primeros pasos a principios del siglo XX hasta convertirse en líder mundial de producción y ventas, la industria automotriz china ha recorrido un camino marcado por alianzas estratégicas, inversión tecnológica y políticas públicas. Un repaso por los hitos que explican su actual posicionamiento en el mercado global.
La historia de la industria automotriz china comienza a principios del siglo XX y, hoy, los números la ubican en el tope de las ventas y la producción a nivel global, así como en la propiedad del mercado local. Este resultado es fruto de un proceso gestado desde hace más de cuatro décadas, que proyectó la importancia de la producción propia, las alianzas estratégicas, el aprovechamiento de la tecnología y las políticas públicas para alcanzar el liderazgo del sector.
Entre los hitos más destacados se encuentran el paso de la competencia restringida a la reforma y apertura; la producción de vehículos nacionales; el ingreso del país a la Organización Mundial del Comercio; la inversión extranjera; la localización gradual de componentes; y el desarrollo y fabricación con diseño y tecnología de punta de vehículos eléctricos, que hoy representan más del 40% de la decisión de compra de los clientes chinos.
La evolución del mercado automotor chino va de la mano con su propia historia. Reflejó al inicio inversiones extranjeras, pasando por la falta de competencia y escasez de productos, hasta llegar a la oferta actual, donde más del 60% de las marcas son nacionales. Hoy, la industria automotriz china que abastece al mercado local se posiciona como una de las más competitivas e innovadoras del mundo. Si bien permea en la mayoría de los mercados globales gracias a unidades más económicas que las de sus competidores, también desarrolla productos específicos para los chinos, que cubren sus aspiraciones, gustos, necesidades y particularidades culturales.
Los primeros pasos
En 1902, llegó a Hong Kong el primer automóvil, como regalo para la emperatriz viuda Cixi. Durante el inicio del siglo pasado, fabricantes como Mercedes-Benz, General Motors y Ford Motor Company tenían plantas en Shanghái, pero la Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937) detuvo el desarrollo de la industria automotriz en China. En la década de 1930 se fabricó el primer vehículo motorizado chino, el camión Minsheng 75, junto con un motor impulsado por carbón vegetal usado durante la guerra debido a la escasez de combustible. En esa década, el parque automotor alcanzó los 70.000 vehículos, pero el conflicto bélico redujo la propiedad a 16.000 unidades en 1940. Recién en 1947 el volumen retornó a los niveles previos.
En 1949, al fundarse la República Popular China (RPC), diferentes fábricas y diseños de vehículos con licencia y asistencia de la Unión Soviética marcaron el puntapié inicial de la industria. En sus primeras tres décadas, la producción anual apenas alcanzó los 200.000 rodados. Entre los modelos fabricados durante la RPC (1949-1980), sin competencia de libre mercado, se destaca el Jiefang CA10 de 1956 (primer vehículo de producción en serie de la Primera Fábrica de Automóviles), un camión para uso militar o industrial, y los sedanes Hongqi para funcionarios gubernamentales. En esa etapa no existía el concepto de automóvil privado.
Entre las décadas de 1950 y 1960 se establecieron plantas de ensamblaje en Beijing (hoy Beijing Automotive Industry Holding Corporation), Shanghai (hoy SAIC), Nanjing (Nanjing Automobile, fusionada con SAIC) y Jinan (hoy China National Heavy Duty Truck Group). En 1968 se fundó la Segunda Fábrica de Automóviles, que se convirtió en Dongfeng Motor Corporation.
Hacia la apertura
Ante la escasa producción nacional, las importaciones aumentaron a pesar de un arancel del 260% sobre las unidades extranjeras. Antes de 1984, el principal exportador al mercado chino era la Unión Soviética, seguido por Japón, que ese año multiplicó por siete su exportación (de 10.800 a 85.000 unidades). Sin embargo, la importación de más de 350.000 unidades generó un déficit comercial, y el gobierno chino detuvo las políticas de importación y de divisas.
Con la promulgación de la primera Ley de Empresas Conjuntas con Inversión China y Extranjera en 1979, se atrajo y absorbió tecnología y capital extranjeros. En 1983, American Motors Corporation (luego adquirida por Chrysler) firmó un contrato de 20 años para producir vehículos Jeep en Pekín; en 1984, Volkswagen firmó un contrato por 25 años para fabricar autos en Shanghái, y Peugeot acordó un proyecto en Guangzhou. En 1990, había ocho empresas conjuntas produciendo autos de pasajeros: Shanghai Volkswagen, FAW-Volkswagen, Beijing Jeep, Guangzhou Peugeot, Dongfeng Citroën, Changan Suzuki, Changhe Suzuki y Soueast Motor. En 1992, por primera vez la producción de autos superó… (el texto original se corta).
