Un ensayo clínico con 108 adultos en Dinamarca mostró que la semaglutida, fármaco usado para diabetes tipo 2 y obesidad, disminuyó los días de consumo excesivo de alcohol en personas con trastorno por consumo de alcohol moderado a grave.
Un ensayo clínico realizado en Dinamarca con 108 adultos reveló que la semaglutida, un medicamento utilizado para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, logró reducir significativamente los días de consumo excesivo de alcohol. Los resultados fueron publicados en la revista The Lancet y representan un avance en la búsqueda de nuevas terapias para el trastorno por consumo de alcohol.
El estudio, de tipo aleatorizado y doble ciego, duró 26 semanas e incluyó a 53 mujeres y 55 hombres que buscaban tratamiento por trastorno por consumo de alcohol de moderado a grave y obesidad. Los participantes fueron divididos en dos grupos: uno recibió semaglutida vía subcutánea una vez por semana, y el otro, un placebo. Todos recibieron además terapia cognitivo-conductual estándar.
Al inicio del ensayo, los pacientes tenían un promedio de 17 días de consumo excesivo de alcohol en los últimos 30 días. Tras seis meses, quienes recibieron semaglutida redujeron esa cifra a aproximadamente cinco días, mientras que el grupo placebo registró nueve días. En cuanto al volumen de alcohol, el consumo pasó de unos 2.200 gramos mensuales a 650 gramos con semaglutida, frente a 1.175 gramos con placebo.
Los efectos adversos fueron principalmente gastrointestinales, de leves a moderados y transitorios, y se presentaron con mayor frecuencia en el grupo de semaglutida. Los autores del estudio destacan que, si bien el ensayo es de pequeña envergadura y no incluyó seguimiento posterior, los resultados respaldan la hipótesis de que los agonistas del receptor GLP-1 podrían ser una nueva diana terapéutica para el trastorno por consumo de alcohol.
El trastorno por consumo de alcohol representa cerca del 5% de las muertes anuales a nivel mundial, lo que subraya la necesidad de desarrollar nuevas alternativas terapéuticas. Estudios previos ya habían explorado el potencial de estos fármacos para reducir el consumo de nicotina, cannabis, cocaína y opioides, además del alcohol.
