Tres pasajeros de un crucero murieron por hantavirus y tres dieron positivo al regresar a sus países. Una infectóloga explicó las características de la cepa Andes y las medidas de prevención.
El crucero que se encontraba bajo alerta sanitaria debido a la muerte de tres pasajeros por hantavirus desembarcó el domingo en Tenerife. Tres personas repatriadas dieron positivo, por lo que se activaron estrictos protocolos en los distintos regresos a sus países de origen. Se trata de una mujer francesa, cuyo estado se agravó, y de dos ciudadanos de Estados Unidos, uno con resultado positivo sin síntomas y otro con manifestaciones leves.
Tras el operativo, que permitió la evacuación de alrededor de 100 pasajeros, el buque será enviado a Países Bajos para atravesar un proceso de desinfección. En este contexto, la infectóloga Alejandra Gaiano explicó la transmisibilidad del virus y las precauciones de la cepa Andes, la única conocida que se contagia entre humanos.
“La mayoría de las personas que tuvieron infección de persona a persona por la cepa Andes tuvieron contacto estrecho”, sostuvo, y subrayó: “En este caso, lo que se dio es que justo se dieron los contagios en un lugar donde había muchas personas en un espacio cerrado, pero bajo ningún punto de vista tiene un potencial pandémico”.
“No tiene bajo ningún punto de vista el potencial pandémico de Covid, sin embargo, por supuesto, las personas tienen que tener los cuidados pertinentes”, aclaró. Según informaron las autoridades, 29 personas bajaron en una de las escalas del crucero, por lo que la especialista remarcó: “Yo no tengo claridad con respecto a las 29 personas cuánto estuvieron en contacto con las personas infectadas. Nosotros sabemos que la incubación se puede dar entre 4 y 45 días posteriores al contacto con la persona”.
Gaiano profundizó en la importancia del aislamiento: “Lo que se recomienda con estas personas que han tenido contacto estrecho es el aislamiento. Si permanecen en el aislamiento y no están en contacto con otras personas, en general los brotes se pueden controlar”. Asimismo, sostuvo que si los pacientes contagiados continúan con su rutina, muchas veces no completan el aislamiento recomendado por su extensión, y por ello sigue la transmisibilidad.
Ante la incertidumbre sobre la duración del virus en objetos, la profesional explicó que aún no hay evidencia al respecto: “Para que veas lo poco que se conoce del virus Andes, hay pocos artículos publicados con respecto a la transmisibilidad interhumana, pero está comprobada”. En ese marco, remarcó que existe evidencia del contagio mediante saliva, semen, leche materna y secreciones respiratorias. “El virus puede vivir hasta, o sea, estar viable y contagiar hasta 14 días después del inicio de los síntomas. Y bien, en general contagias el día 5, en estos fluidos, en caso de relaciones sexuales, en caso de personas que amamantan, se ha encontrado transmisibilidad después y se hicieron estudios”, alertó.
Para el correcto tratamiento, la profesional sostuvo que la internación es lo más recomendable ante una sospecha precoz. “Si uno piensa que una persona puede tener un hantavirus, adquirido por roedores o de transmisibilidad de persona a persona, hay que internar, porque muchas veces evolucionan a la gravedad en pocas horas y lo que sí hay que hacer es ventilación mecánica”, relató, y agregó: “Hay que hacer un soporte cardiopulmonar. Hasta que el sistema inmune clarifique el virus y, en ese caso, uno sabe que mejora muchísimo la sobrevida”.
“Por eso es tan importante, uno, que las personas consulten y, dos, que el equipo de salud sospeche. Porque como pasa con una infección gripal, con un poco de fiebre, dolor muscular, los equipos de salud no sospechan, lo mandan a su domicilio y ya después es muy difícil revertir cuando el daño inflamatorio está muy diseminado”, concluyó.
