En la Casa Rosada confían en que el certamen futbolístico, que comienza el 11 de junio, actúe como un «anestésico» y permita retomar el control de la agenda pública, golpeada por el caso Adorni.
En el Gobierno se ilusionan, sin disimulo, con la inminencia del Mundial de Fútbol, que el próximo 11 de junio dará su puntapié inicial. Esa expectativa está puesta, fundamentalmente, en que el certamen se extenderá por más de un mes y creen que funcionará como una suerte de “anestésico” o “una bocanada de aire”, según el interlocutor con el que se hable.
Envuelto en una crisis interna que ya lleva 70 días tras el comienzo del caso Adorni, en la Casa Rosada descartan que después del certamen se dé un “relanzamiento” de la gestión.
“Relanzamiento no, porque no están pensándose en nuevos nombres, ni nada por el estilo, pero sí hay que poder retomar la agenda de una vez”, describió uno de los consultados. “Algo hay que hacer”, repitió un miembro del Gabinete, hastiado por las esquirlas del “Adorni Gate”, como definió a la sucesión de revelaciones periodísticas y judiciales sobre el crecimiento patrimonial y los viajes del jefe de Gabinete. La sensación es extendida.
En ese sentido, en Balcarce 50 creen que el “paréntesis” que genera el campeonato de fútbol permitirá que “se consoliden las mejoras económicas”. Este jueves, el Gobierno celebró la baja de la inflación, que se ubicó en 2,6% frente al 3,4% de marzo, y están convencidos de que esa senda se “profundizará” y se plasmará en “signos de mejora cada vez más palpables”.
Durante el período del Mundial, el Gobierno aspira a retomar el control de la agenda pública. Algo que le viene siendo esquivo desde comienzos de marzo. Cada vez que lo intentó, apareció alguna nueva revelación de los gastos y viajes de Adorni que demolió la aspiración. “Necesitamos retomar la iniciativa”, insisten.
Pese a los objetivos de la cúpula libertaria, los números de la conversación social muestran que el caso Adorni está latente entre la gente.
Además, en el oficialismo no hay precisiones sobre cuál será la estrategia para retomar el control de la agenda. Parece, en ese sentido, no más que una aspiración, que choca contra una realidad: en estos dos meses el caso Adorni no dejó de generar interés y, lejos de amainar, dañó sistemáticamente la imagen de la gestión libertaria y del propio presidente Javier Milei.
“Un gran anestésico”
“Necesitamos el aire que nos va a dar el Mundial y que Argentina gane”, se sinceró otro importante funcionario del Poder Ejecutivo en el caer de esta semana. “Es un gran anestésico”, completó otro hombre del corazón libertario. “Viene muy bien”, completó un tercero, que se mostró agotado y a la vez deseoso “de que el Mundial se empiece a instalar cada vez más en los medios”.
Más aún, en la Casa Rosada entienden que “después del Mundial, se va a precipitar todo”, en referencia a que poco después del campeonato, que finalizará en julio, comenzarán a soplar los aires electorales de 2027: los dialoguistas comenzarán a endurecer su juego, como lo hicieron en 2025, más aún si los números de la economía no mejoran.
Asumen que esa aceleración política inevitablemente tendrá impacto en el Congreso y la suerte de los proyectos del oficialismo. “Habrá que ver como eso impacta en ausencias” en las votaciones, reconocen.
El caso Adorni sumó presión en un Gabinete atravesado por las tensiones propias de la situación económica y los recortes de fondos –por 2,5 billones de pesos– dispuestos la semana pasada a través de una decisión administrativa firmada por Adorni y el ministro de Economía, Luis Caputo.
Pese a la fe puesta en el Mundial, en la Casa Rosada no ignoran que antes de que ruede la pelota Adorni deberá presentar su declaración jurada. El plazo límite está previsto para el 31 de mayo. Saben que “hará ruido”, aunque insisten en que el funcionario “aclarará todo” y juran que “los números cierran”. Si fuera así, no se explica por qué permitieron que el caso horade durante 70 días la imagen del Presidente.
Con un ojo puesto en los tribunales federales de Comodoro Py, en la Casa Rosada no creen viable que el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo llamen a Adorni a indagatoria, una versión que circuló en los últimos días.
La presentación de la declaración jurada de Adorni ya generó tensiones internas. Fue luego de que la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, le recomendara públicamente que la presente “de inmediato”. Una declaración que valió la intervención del propio Milei, que en público debió afirmar que Bullrich había “spoileado” a Adorni y que este presentaría en los próximos días la declaración. De inmediato, cerca de Adorni negaron esa urgencia.
Esos ruidos internos son también parte de lo que el Gobierno espera dejar atrás. Saben que no se trata de una parada fácil, pero apuntan a que el “paréntesis” mundialista los ayude.
