Soluciones híbridas como puertas corredizas, paneles de vidrio o biombos móviles permiten separar los ambientes, pero regulando la integración
Si bien es cierto que, en materia de construcción y diseño, las cocinas abiertas continúan dominando las reformas y las viviendas nuevas, aún hay motivos para optar por separar ese espacio clave del hogar del living con una puerta.
Para entender qué opción se ajusta mejor a cada casa, primero es necesario repasar por qué, en los últimos tiempos, han ganado tanto terreno las cocinas abiertas. Por un lado, porque aportan mayor amplitud visual, mejoran la entrada de luz natural y favorecen la interacción social. Pero, además, funcionan especialmente bien en espacios pequeños, donde eliminar tabiques genera una percepción inmediata de mayor tamaño. Y, en sintonía con los nuevos hábitos, permiten convertir la cocina en un espacio multifuncional, donde se puede comer, trabajar y socializar.
Ahora bien, ¿por qué entonces elegir mantenerla separada con una puerta? Y acá las razones son varias. En principio, porque la cocina es fuente permanente de olores y ruidos, que se expanden al resto de la casa aun cuando se disponga de buenas campanas. También se reduce el espacio para muebles altos y almacenamiento ante la falta de paredes “propias”. Otro detalle, no menor, es que exige un orden constante, pues todo queda a la vista y cualquier desorden se vuelve parte del living. Y, para los puristas del diseño, no obliga a usar materiales, colores y estilos que coordinen con el living.
Quienes priorizan las ventajas de tener una cocina cerrada apelan entonces a una puerta. Pero incluso aquí aparecen varias opciones modernas, funcionales y que permiten cierta integración entre los ambientes, como por ejemplo las puertas correderas o plegables. Las puertas de cristal templado, por su parte, aportan luz y amplitud, al tiempo que aíslan olores y ruidos. Las puertas tradicionales, opacas o de madera, ofrecen mayor privacidad y aislamiento acústico, pero reducen la continuidad visual.
En definitiva, la ponderación de las ventajas y desventajas de uno u otro modelo termina siendo una cuestión absolutamente subjetiva, que depende tanto de gustos y costumbres, pero también de las características de cada vivienda. Lo que sí puede observarse en el mercado es que, si bien las cocinas abiertas siguen dominando la escena, crece la demanda de soluciones híbridas, como puertas corredizas, paneles de vidrio o biombos móviles. Y esto es así porque el diseño contemporáneo busca espacios multifuncionales, pero también poder cerrar cuando se cocina y abrir cuando se socializa. Por otra parte, la estética actual favorece materiales cálidos (madera, tonos verdes, texturas) que combinan bien con puertas integradas al diseño general.
Abiertas o cerradas, las cocinas son una parte esencial de toda vivienda. Y por eso, a la hora de elegir una propiedad o encarar una reforma, conviene siempre tomarse un tiempo para pensar qué uso se le dará y, en función de ello, qué tipo de integración o separación se adaptará mejor a nuestra vida hogareña.
