El chef ingresó durante la noche del jueves tras presentar un cuadro que requirió atención psiquiátrica. La noticia llega cinco meses después de su internación por una arritmia sufrida en el volcán Lanín.
Christian Petersen fue internado nuevamente en el Hospital Alemán. El chef ingresó durante la noche de este jueves, acompañado por su esposa, tras presentar un cuadro que alarmó a su entorno. Según fuentes hospitalarias citadas por Teleshow, el cocinero fue recibido en la guardia, donde los médicos procedieron a estabilizarlo y lo trasladaron al pabellón psiquiátrico para recibir atención especializada.
La periodista Pilar Smith, en el programa LAM (América TV), amplió la información al señalar que el cocinero habría atravesado un brote psicótico. Hasta el momento, el hospital no emitió un parte médico oficial.
La internación ocurre cinco meses después de la descompensación que sufrió en el volcán Lanín, en diciembre pasado, que lo mantuvo 26 días en terapia intensiva. Petersen había hablado de ese episodio en varias oportunidades desde que recibió el alta el 6 de enero. En diálogo con Alfredo Leuco en Le doy mi palabra (Radio Mitre), el chef reconstruyó lo que pudo recordar: “No me acuerdo mucho de lo que me pasó después de bajar el volcán. Me acuerdo un poco de cuando me desperté en el Hospital Alemán. Pero ya habían pasado treinta días”.
El contexto previo al episodio incluía factores acumulados. “Había tenido un año muy difícil. Quizás los hábitos me jugaron en contra. Soy una persona que entrena dos o tres horas por día. Estaba aburrido y dije: voy a subir un volcán, voy a hacer trekking para divertirme”, relató. Detalló que la muerte de un socio un mes antes, tensiones laborales con 450 empleados a cargo, el estrés cotidiano y una intoxicación sufrida en un viaje a Brasil treinta días antes de la expedición confluyeron en el episodio. “Esas tres cosas más la montaña me desataron una arritmia”, explicó.
El chef reconoció que ya tenía el corazón dañado antes de subir. “Según el doctor tenía miocarditis, ya tenía el corazón inflamado antes de subir al Lanín y estaba reestresado, y no me di cuenta”, afirmó. La semana del ascenso se le había roto el reloj con el que medía sus pulsaciones. “Con un montón de llamadas de atención que decís: ‘Qué salame fui’. Escúchense mejor, háganse mejores chequeos”, dijo.
El momento crítico ocurrió durante el descenso. “El guía me ve alterado y llama la ambulancia. La ambulancia me dice: ‘Estás con arritmia’. Cuando llego al hospital, me dicen: ‘Te vamos a medicar por las dudas’. Y yo, después de ahí, no me acuerdo más”. Luego fue trasladado en avión a Buenos Aires, ingresó a la unidad coronaria del Hospital Alemán y permaneció casi un mes sin registrar prácticamente nada. “Me acuerdo de decir: ‘Bueno, me muero acá en el Lanín. Espero que mis hijos sean felices porque la verdad que muero siendo con las botas puestas’”, contó.
Al despertar, encontró afecto. “Me agarraron muchas ganas de vivir. Me desperté sintiendo mucho amor. Mi familia entraba mucho a la terapia a darme energías”, recordó. Salió del hospital habiendo perdido 18 kilos, con temblores en las manos y al 5% de su capacidad física. “Ayer quise agarrar la bici y no la pude levantar, y yo hacía todos los días 60, 70 kilómetros”, dijo semanas después del alta. Fue reconstruyendo de a poco, con ejercicios en casa, remo en el Delta del Paraná y la compañía de su esposa Sofía Zelaschi y sus hijos. “Creo que estoy mejor que antes. Pero no tengo más rueda de auxilio”, admitió.
Ahora, cinco meses después de ese episodio y con la recuperación física en marcha, Petersen enfrenta una nueva internación. El Hospital Alemán no emitió información oficial y se espera que en las próximas horas se conozca un parte sobre su evolución.
