El colegio Fe y Alegría número 25, en San Juan de Lurigancho, Lima, sufrió inundaciones por un aniego que dañó equipos tecnológicos y mobiliario. Padres y docentes esperan la intervención de Sedapal y evalúan posibles medidas ante la falta de respuesta oficial.
La mañana del 24 de mayo, el colegio Fe y Alegría número 25, ubicado en el distrito de San Juan de Lurigancho, Lima, registró una inundación tras un aniego que afectó la infraestructura del plantel. Según reportó TV Perú, el agua ingresó a las aulas y destruyó equipos informáticos, además de causar daños materiales que ponen en duda el inicio de clases para cerca de tres mil estudiantes.
Jessica Sarmiento, docente de la institución, declaró: “Tenemos computadoras que prácticamente están deshechas, todos los cables y enchufes están llenos de agua”. La profesora agregó que los daños alcanzan “los talleres, los salones de primaria y secundaria, muebles y material educativo”.
Yesenia Ramos Caldas, madre de familia, explicó que el aula de AIP, equipada con computadoras adquiridas por los padres, quedó inutilizable. También detalló que el área de inicial, con divisiones de drywall, perdió paredes y materiales, lo que incrementa el riesgo para los estudiantes más pequeños.
Docentes y padres de familia afirmaron que, hasta el cierre de este reporte, no se había registrado la presencia de representantes de Sedapal, entidad responsable de atender emergencias de este tipo. “Nos han dicho que van a venir, estamos esperando la llegada de Sedapal porque deben solucionar este problema”, señaló Sarmiento. La comunidad educativa permanece en alerta, aguardando una intervención que permita iniciar la limpieza y evaluar los daños.
Ramos Caldas indicó que el comité directivo, la directora y el padre de la institución acudieron sin éxito a Sedapal durante la mañana. “Nos dijeron que en veinte minutos llegarían, pero pasaron varias horas y no tenemos respuesta”, explicó. Ante la ausencia de soluciones, la directora del colegio presentó una denuncia en la comisaría Santa Elizabeth y solicitó la intervención de Defensa Civil para cuantificar los daños.
El sostenimiento del colegio Fe y Alegría 25 depende del compromiso de la congregación Santa Cruz y la colaboración de los padres de familia, quienes han asumido el costo de computadoras y mobiliario. “No contamos con apoyo estatal, todo lo hemos conseguido junto a los padres”, afirmó Sarmiento. La emergencia actual pone en duda el inicio de clases previsto para el día siguiente y podría obligar a regresar a la enseñanza virtual, lo que supone una dificultad para muchas familias. Ramos Caldas advirtió que, en hogares con varios hijos y un solo celular, las clases a distancia resultan inviables.
La preocupación por la seguridad ha crecido, dado que la ruptura de paredes deja vulnerables las instalaciones en un sector considerado de riesgo. Ramos Caldas solicitó refuerzos de seguridad, ya que el colegio queda expuesto a posibles robos tras los daños sufridos.
