La Justicia sobreseyó a Barbie Vélez y Fede Bal en abril de 2017 por falta de pruebas suficientes en la causa por lesiones dolosas leves calificadas. El fallo también desvinculó a la actriz por hurto y dejó sin responsabilidad penal al conductor por el mismo delito.
El 4 de abril de 2017, la Justicia resolvió el sobreseimiento de la actriz Barbie Vélez y el conductor Fede Bal en la causa que los enfrentaba por lesiones dolosas leves calificadas. La medida también incluyó la desvinculación de la hija de Nazarena Vélez por cargos de hurto y dejó sin responsabilidad penal al conductor por el mismo delito.
La controversia pública se originó cuando Barbie Vélez apareció en la portada de una revista con moretones en uno de sus brazos. En esa ocasión, la actriz denunció haber sido víctima de violencia de género. Por su parte, Federico Bal sostuvo que ella había destruido su departamento y que él solo intentó frenarla.
La causa incluyó peritajes médicos que analizaron las lesiones de ambos. Un informe de la División Medicina Legal de la Policía Federal Argentina consignó que el actor presentaba un hematoma de tres centímetros en la rodilla izquierda y refería una contusión en el brazo izquierdo. Según el informe, las lesiones tenían una antigüedad de entre tres y cinco días y eran compatibles con el choque contra un objeto duro. Se aclaró que su curación e incapacidad laboral no superarían los treinta días.
El perito médico Carmelo Nápoli afirmó: “Bárbara Nazarena Pucheta es una víctima más de violencia de género, violencia de pareja, donde muchas veces son muy difusos los límites entre el amor y la violencia”. El especialista agregó que “las lesiones que presenta la Sra. Pucheta, posiblemente desaparezcan de su cuerpo en menos de un mes, pero su psiquis guardará los momentos violentos por mucho más tiempo”.
En otro peritaje, Guillermo Darsy, médico legista de la Comisaría de la Mujer y la Familia en Tigre, examinó a Vélez y determinó que presentaba “múltiples hematomas en el brazo derecho de diferentes diámetros, escoriación tenue en hemicuello derecho que lo relaciona con opresión a nivel cervical anterior, globo hemático en la región occipital”. Todas las lesiones fueron calificadas como leves y compatibles con la fecha de los hechos denunciados.
En términos generales, la Justicia concluyó que no existían pruebas suficientes para atribuir de manera categórica el origen de las lesiones a una sola de las partes. Las versiones de ambos resultaron contradictorias y, según el fallo, “carecen de fuerza convictiva suficiente para tener por acreditada la situación invocada por los mismos, al no verse corroboradas por elementos probatorios”.
El proceso judicial se cerró con la absolución de ambos por falta de pruebas concluyentes sobre la autoría de las lesiones. A pesar de los informes médicos y las denuncias cruzadas, la Justicia consideró que las contradicciones en los relatos y la ausencia de elementos probatorios objetivos impidieron llegar a una condena. Así, ambos quedaron libres de cargos.
Durante el proceso, la Justicia destacó que Bal modificó su versión de los hechos en diversas ocasiones. Inicialmente, acusó a Vélez de golpearlo en las rodillas y el brazo. Más adelante, afirmó que también había recibido lesiones en los muslos y la mano izquierda, supuestamente causadas con el taco de un zapato. Sin embargo, el reconocimiento médico solo constató un hematoma en la rodilla izquierda, descartando otras lesiones.
El fallo resaltó la existencia de “dos versiones contradictorias sobre la forma en que se habrían producido las lesiones”. Mientras el hijo de Carmen Barbieri atribuyó los daños físicos a quien era su pareja, ella lo negó y sostuvo a la vez que él fue el agresor. Esta dinámica se replicó en la imputación cruzada: cada uno responsabilizó al otro por las lesiones, pero ninguna de las acusaciones pudo ser comprobada fehacientemente.
El informe pericial de Nápoli sostuvo: “La vida de las mujeres puede volverse un bien tan frágil que cualquiera puede disponer de ella impunemente”. La resolución judicial consideró que, ante la falta de pruebas objetivas y las versiones opuestas, no era posible avanzar con una condena. El magistrado determinó el sobreseimiento de ambos, cerrando así una de las causas mediáticas más resonantes del espectáculo argentino de los últimos años.
