El enfermero Etienne Enzo, de 44 años, contrajo ébola mientras trabajaba en el Centro Médico Evangélico de Bunia, en la provincia de Ituri, y fue declarado curado el pasado domingo.
Kinsasa, 5 jun (EFE). El enfermero congoleño Etienne Enzo, de 44 años, contrajo ébola mientras realizaba sus rondas habituales en el Centro Médico Evangélico de Bunia, en la provincia de Ituri, epicentro del brote del virus en el este de la República Democrática del Congo (RDC). Fue declarado curado el pasado domingo.
Enzo es uno de los cuatro enfermeros contagiados que posaron junto al director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, en Bunia, capital de Ituri, con los certificados que acreditan su recuperación.
Según relató a EFE, los síntomas comenzaron mientras realizaba su ronda habitual. “Empecé a vomitar profusamente y sentí picazón por todo el cuerpo. Luego, me dio diarrea”, declaró. Fue atendido de urgencia por sus colegas en el hospital, donde se había habilitado una zona para casos de ébola. Una primera prueba dio negativo, pero tras siete pruebas recibió el diagnóstico positivo.
Durante el aislamiento, Enzo mantuvo su fe religiosa. “Mi familia y mis amigos estaban muy preocupados. Por mi parte, mantuve mi fe en Dios”, afirmó. Tras recibir tratamiento sintomático, fue declarado curado. “Soy un luchador. Estaba sobre el terreno cuando contraje el virus, y hoy estoy vivo”, agregó.
Enzo no ha retomado sus actividades profesionales y dedica su tiempo a crear conciencia sobre los peligros del ébola, con el apoyo del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). “Esta enfermedad es real y mata. Debemos protegernos, evitar el contacto de riesgo y abandonar ciertas prácticas como tocar los cuerpos de los fallecidos”, sostuvo.
Según datos del Instituto Nacional de Salud Pública congoleño, se han confirmado 381 casos de ébola en la RDC, incluidos 64 fallecimientos. El brote se ha propagado a la vecina Uganda, con dieciséis casos confirmados, incluida una muerte considerada un caso importado de la RDC. La epidemia corresponde a la cepa de Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 %, según la OMS, y no existe vacuna autorizada o tratamiento específico para esa variante.
