El diseñador botánico James Whiting, creador de Plants By There y ganador de tres medallas de oro en el Chelsea Flower Show, expone en Londres las claves de su trabajo con plantas de interior, desde paletas audaces hasta materiales reciclados.
En los últimos años, James Whiting, creador de Plants By There, se convirtió en una referencia del diseño con plantas. Ganador de tres medallas de oro en el Chelsea Flower Show, este año participó en la exposición londinense realizada del 19 al 23 de mayo. La exhibición de 2026 se destacó por un resurgimiento de paletas de colores audaces y materiales reciclados.
Whiting encontró en las plantas una manera de pensar el diseño desde una perspectiva sustentable. Aunque reconoce el atractivo de las flores, considera que su belleza es efímera, especialmente en espacios de trabajo y proyectos a largo plazo. Esa mirada lo llevó a especializarse en botánica y a desarrollar instalaciones inmersivas.
—¿Cómo fue tu camino hacia el mundo botánico?
—Cuando era chico, me fascinaba hacer jardinería en la casa de mis abuelos. Mi abuela me enseñó a cuidar sus plantas. Allí nació mi conexión con el mundo verde. Sin embargo, no imaginé un futuro profesional ligado al paisajismo. Estudié marketing de moda, trabajé en redacciones periodísticas como la revista GQ y en marcas de moda, hasta que decidí alejarme. Me formé en una empresa de diseño botánico, donde aprendí sobre diseño, comercio y logística. En 2023 lancé Plants By There.
—En los últimos años obtuviste tres medallas de oro en el Chelsea Flower Show.
—Sí, es un honor. Mi debut fue en 2018. El primer proyecto con medalla de oro fue The Green Room en 2021. En 2024 logré otra medalla con una instalación en la categoría Best Houseplant Studio. En 2025 obtuve la tercera con Babylon Gardens, inspirada en los Jardines Colgantes de Babilonia.
—Este año la temática se centra en la diosa Afrodita. ¿Cómo desarrollaste el concepto?
—El proyecto se llama Aphrodite’s Hot House, centrado en la diosa del amor. Es un jardín mítico de placer, con plantas de interior dentro de un invernadero. El sponsor es Lovehoney, empresa de productos íntimos. Los visitantes recorren estaciones como Birth of Desire, con especies de Philodendron y Tradescantia; Lust & Desire, con Anthurium y Calathea; y Devotion and Immortality, con Ficus elastica y Monstera deliciosa. La selección incluye 30 especies. Cada estación incluye una experiencia olfativa.
—¿Qué lugar ocupa la experimentación en tus proyectos?
—Cada proyecto en la feria es una experiencia creativa. Me permite demostrar cómo las plantas transforman el espacio. Me desafían al extremo y me motivan a expandir mi visión.
—¿Cuál es el criterio del jurado de la RHS?
—El criterio es estricto. Debemos enviar un brief con las intenciones. Se evalúa si somos fieles a nuestro planteo. El ‘wow factor’ es clave.
—¿Qué proyectos comerciales destacás?
—Colaboré con Birkenstock en el lanzamiento de un nuevo modelo. Montamos un pop-up en su showroom de Shoreditch, con una experiencia inmersiva donde las plantas eran protagonistas.
—¿Trabajar con plantas es más fácil que con flores?
—Son universos diferentes. El diseño con plantas implica pensar a largo plazo. Una planta puede acompañarte muchos años. No estamos condicionados por las estaciones, lo que permite crear espacios sostenibles todo el año.
—En Londres, ¿cómo se segmenta la oferta de plantas?
—Casi todas las plantas son importadas de Holanda, Dinamarca o Bélgica. Una Strelitzia cuesta entre 100 y 200 libras según tamaño y calidad. Las de grado A tienen mejor estructura y vida útil. Las de grado B son más económicas. IKEA produce sus propias plantas, eliminando intermediarios.
—¿Cuáles son las 5 plantas más versátiles para espacios comerciales?
—Asplenium, Scindapsus, Dracaena, Strelitzia y Aglaonema.
—¿Qué consejos das para decorar una casa con plantas?
—Elegir la planta correcta para el lugar, investigar sobre su cuidado, prever calefacción o aire acondicionado, y evaluar su ubicación.
—¿Qué lugares botánicos de Londres recomendas?
—Kew Gardens, especialmente Palm House, y el Barbican Glasshouse, por el contraste entre botánica y arquitectura.
