El gobierno de Lula da Silva, que desconocía las gestiones nacionales, solicita evaluar si se cumplen los compromisos del Mercosur.
El canciller argentino Pablo Quirno entregó el miércoles al ministro de Comercio neocelandés, Todd McClay, la carta de intención para la incorporación de Argentina al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). La entrega se realizó en los márgenes de la reunión de la OCDE en París. El acuerdo, que incluye a 12 países, abarca el 13 por ciento del comercio mundial.
El gobierno de Brasil manifestó su sorpresa ante la falta de información previa sobre la iniciativa argentina. Fuentes de Itamaraty afirmaron a LA NACION que se debe evaluar si la adhesión vulnera los compromisos asumidos por Argentina en el Mercosur. También señalaron que se espera conocer la “letra chica” del acuerdo comercial firmado con Estados Unidos a principios de año.
Desde el Gobierno argentino no negaron que la iniciativa no fue consultada con los socios del Mercosur y señalaron que Uruguay ya inició el proceso de adhesión al mismo tratado, que Brasil ha buscado acuerdos por su cuenta y que Paraguay tiene tratados con Taiwán. Afirmaron que la iniciativa puede generar un replanteo en el funcionamiento del bloque.
El 29 y 30 de junio se realizará la cumbre de presidentes del Mercosur en Asunción, donde se espera que el presidente Javier Milei y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva discutan el tema. Un experto en comercio internacional sostuvo que todo acuerdo extrazona requiere el consenso de los cuatro países miembro.
El kirchnerismo criticó la decisión. El ministro de gobierno bonaerense, Carlos Bianco, afirmó que el tratado “obliga a los Estados a renunciar a herramientas centrales de política industrial” y que Gran Bretaña incluye a las Islas Malvinas en los territorios alcanzados por el acuerdo. El canciller Quirno respondió que el kirchnerismo comete “falsedades y errores”.
El Gobierno destacó que el CPTPP abarca a casi 600 millones de personas y que ya integran Chile, Perú, México, Australia, Brunei, Canadá, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam y el Reino Unido. Negaron que la adhesión afecte a la industria nacional y aseguraron que Argentina objetará cualquier intento de incluir a Malvinas en la aplicación del tratado.
