El senador electo del Centro Democrático publicó un decálogo en el que analiza las fallas que, según su criterio, llevaron a la derrota de la candidata presidencial del partido en la primera vuelta del 31 de mayo de 2026.
A una semana de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026, que definió como finalistas al oficialista Iván Cepeda (Pacto Histórico) y al opositor Abelardo de la Espriella (independiente), el senador electo del Centro Democrático Rafael Nieto Loaiza publicó una columna en El Colombiano titulada “Decálogo de errores”. En ella, analizó las causas de la derrota de la candidata del partido, Paloma Valencia, quien obtuvo el 6,92% de los votos y quedó fuera del balotaje.
Nieto Loaiza afirmó que “es indispensable hacer un examen crítico” para comprender el resultado. Señaló que el expresidente Álvaro Uribe Vélez “dejó crecer el monstruo” al permitir que De la Espriella se posicionara entre la base uribista, y que la falta de un respaldo claro a Valencia generó la percepción de que el abogado podía representar las ideas del sector.
Entre los errores enumerados, mencionó la tardía designación de Valencia como candidata, las divisiones internas con otras figuras del partido —como María Fernanda Cabal y Paola Holguín—, y la dificultad para definir el mensaje de campaña tras la victoria en la consulta interna del 8 de marzo.
Uno de los puntos más destacados fue la elección de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial. Aunque lo describió como “un formidable ser humano”, sostuvo que “no era la fórmula vicepresidencial adecuada” y que, en un país “machista y misógino”, sumar a una mujer y un hombre abiertamente gay resultó “políticamente costoso”. Las diferencias públicas entre ambos candidatos, según Nieto Loaiza, enviaron “un mensaje político confuso” y provocaron la migración de votantes hacia De la Espriella.
Nieto Loaiza también criticó la entrega del manejo político de la campaña a figuras “sin votos” y con “imagen cuestionada”, la incorporación de partidos tradicionales que no aportaron respaldo electoral, y la falta de una estrategia comunicativa veraz. Subestimaron a De la Espriella, según el senador electo, y no respondieron a sus ataques, lo que dejó a la campaña “siempre indefensa”.
Finalmente, concluyó que la campaña “no leyó adecuadamente la realidad política y social del país”. Sostuvo que se sobreestimó la demanda de propuestas de unidad y diversidad, cuando el electorado “es visceralmente emocional y está profundamente polarizado”. Añadió que Valencia y Oviedo “terminaron diluidos en una percepción de centro tibio y débil”, lo que favoreció el voto útil hacia De la Espriella.
