Ubicada en la avenida Lincoln 3751, la Basílica San Antonio de Padua es un templo de estilo neoclásico romano que alberga los restos del fundador del barrio, Antonio Devoto, y recibe cada año a miles de fieles que acuden a rezar por cuestiones sentimentales.
Por fuera parece una iglesia europea trasplantada a Buenos Aires. Por dentro, guarda una historia que mezcla inmigración, arquitectura monumental, fe popular y leyendas románticas. En pleno corazón de Villa Devoto, la Basílica San Antonio de Padua, ubicada en la avenida Lincoln 3751, es el lugar donde descansan los restos del fundador del barrio y donde, desde hace décadas, miles de personas llegan para pedir un milagro relacionado con el amor.
Su enorme cúpula, sus columnas monumentales y sus detalles de mármol convierten al edificio en uno de los tesoros arquitectónicos de la Ciudad de Buenos Aires. La construcción del templo estuvo vinculada desde sus orígenes al desarrollo urbano de Villa Devoto. El proyecto comenzó a tomar forma gracias al impulso de Antonio Devoto, empresario italiano que llegó al país siendo adolescente y construyó una enorme fortuna a través de actividades comerciales y financieras. Devoto destinó parte de sus recursos a obras de beneficencia, infraestructura y desarrollo urbano, y encargó la obra al arquitecto Josip Marković, quien tomó como referencia modelos arquitectónicos europeos.
El templo fue inspirado en la Basílica de Superga, ubicada en Turín. Su diseño responde al estilo neoclásico romano, con una fachada dominada por enormes columnas, una gran escalinata y una cúpula que se convirtió en uno de los símbolos visuales de Villa Devoto. En el interior se destacan los revestimientos de mármol de Carrara, esculturas de origen italiano, vitrales artísticos y un imponente órgano de tubos fabricado en Alemania. La planta del edificio adopta la forma de una cruz griega.
Bajo el nivel principal del templo funciona una cripta funeraria que alberga los restos de Antonio Devoto y de integrantes de su familia. El espacio fue concebido como un mausoleo privado y conserva una estética inspirada en los monumentos funerarios europeos de principios del siglo XX.
San Antonio de Padua es considerado por la tradición católica como el santo protector de los enamorados y de quienes buscan encontrar pareja. Cada año cientos de fieles se acercan para rezar ante su imagen y pedir ayuda en cuestiones sentimentales, especialmente durante las celebraciones del 13 de junio. La tradición forma parte del patrimonio cultural intangible del barrio y es una de las razones por las cuales el templo continúa recibiendo visitantes provenientes de distintos puntos de la ciudad y del conurbano.
En 1991 un incendio afectó seriamente la cúpula original del edificio. Las tareas de restauración demandaron varios años de trabajo y permitieron recuperar uno de los elementos más representativos de la construcción. La nueva cúpula fue inaugurada en 1993.
