El Reino Unido y Japón crearon ministerios para abordar la soledad, mientras que en Córdoba capital funciona una línea de escucha gratuita. El último Censo reportó que el 25% de los hogares en Argentina son unipersonales.
En tiempos de redes sociales y comunicaciones potenciadas, la preocupante ausencia de vínculos reales que afecta a muchas personas ha hecho de la soledad un problema de Estado. Así lo entendió el Reino Unido cuando creó el Ministerio de la Soledad en 2018, seguido por Japón en 2021, pioneros en intentar dar respuesta a una tendencia que la Organización Mundial de la Salud define como una epidemia silenciosa que no para de crecer, alimentada por una mayor longevidad y el teletrabajo, entre otros factores.
Pocos son los que pueden acceder a asistentes virtuales como Ato para interactuar de manera sencilla con adultos mayores en un afán por sustituir otras compañías. Aunque lejos está este segmento de ser el único afectado. Para quienes lo necesiten, aquiestoy.chat, activo a través del WhatsApp 11 5199-3599 y SOS Un amigo Anónimo son otras alternativas de apoyo.
En Córdoba capital, funciona una línea de escucha y orientación gratuita, anónima y confidencial que opera las 24 horas, los 365 días del año, a través del 0800-888-5555. Analizadas las llamadas recibidas desde 2024 se comprobó que en un 30% las temáticas tenían que ver con conflictos personales y sentimientos de soledad. No siempre estos últimos referidos a aislamiento, sino originados también en vínculos y redes de apoyo por demás frágiles.
El director del Instituto de Planificación Municipal de Córdoba, Juan Carlos Mansilla, habló sobre la brecha entre las relaciones deseadas y las que efectivamente se tienen como disparador de sensaciones de abandono y desmotivación que afectan en distintas etapas de la vida.
El último Censo reportó que el 25% de los hogares en el país ya son unipersonales. En la Capital, los monoambientes representan un 39% de los hogares. La soledad puede vivirse de manera estigmatizante y dolorosa, acelerando el deterioro cognitivo y el abuso de psicofármacos.
En España, donde una de cada 5 personas se siente sola, se aprobó en febrero pasado el Marco estratégico estatal de las soledades para orientar políticas públicas en este terreno. La detección temprana, los taxis sociales y los servicios de acompañamiento con foco en los grupos de mayor prevalencia -jóvenes y personas mayores- son algunas de las medidas transversales a implementar. La estrategia plantea también el desarrollo de figuras locales como dinamizadores o conectores sociales con base profesional para construir tejidos comunitarios de apoyo.
En esa misma línea, en la capital cordobesa están por iniciar el primer curso de formación para “linkeadores sociales”, una figura que puede potenciarse para el acompañamiento y la motivación a salir al encuentro de otros.
Asistimos a un fenómeno social, multicausal, que no se presenta de manera homogénea, y que impacta sobre el bienestar, la salud, la participación social y la calidad de vida de quienes la sufren. Lejos de tratarse ya exclusivamente de una cuestión individual, estamos ante la que debería comenzar a considerarse una cuestión de Estado.
