El máximo tribunal estadounidense falló en contra de la medida presidencial que buscaba restringir la ciudadanía automática para hijos de inmigrantes en situación irregular. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, celebró la decisión.
La Corte Suprema de Estados Unidos emitió el martes 30 de junio un fallo de 194 páginas en el que reafirmó el derecho a la ciudadanía por nacimiento para toda persona nacida en territorio estadounidense, independientemente del estatus migratorio de sus padres. La sentencia, conocida como Trump vs. Barbara (2026), declaró inconstitucional la Orden Ejecutiva No. 14160, firmada por el presidente Donald Trump el 20 de enero de 2025.
En su argumentación, liderada por el juez John Roberts, el tribunal sostuvo que la Enmienda 14 de la Constitución garantiza la ciudadanía por nacimiento bajo el principio de jus soli, y que la frase «sujeto a la jurisdicción» se refiere al poder de gobernar a quienes están dentro del territorio. Las únicas excepciones históricas reconocidas son los hijos de diplomáticos extranjeros y, antiguamente, los miembros de tribus indígenas con soberanías separadas.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, reaccionó al fallo mediante una declaración oficial en el sitio web de la ciudad. «El fallo de la Corte Suprema de hoy reafirma una promesa plasmada en nuestra Constitución hace más de 150 años: si naces en suelo estadounidense, eres ciudadano estadounidense, sin importar el color de tu piel, el lugar de nacimiento de tus padres, tu religión o el idioma que hables en casa», afirmó. Agregó que «esto nunca debió haber estado en duda» y que «la ciudad de Nueva York es la prueba viviente del poder de la ciudadanía por derecho de nacimiento».
Mamdani también se dirigió a las familias inmigrantes de los cinco distritos: «Ustedes pertenecen aquí. Sus hijos pertenecen aquí. Ningún tribunal puede borrar su humanidad». Según el Center for Migration Studies, en Nueva York residen aproximadamente 3,1 millones de inmigrantes, equivalentes al 38% de la población de la ciudad.
La decisión generó diversas reacciones entre políticos de ambos sectores. El gobernador de Texas, Greg Abbott, declaró en redes sociales que la ciudadanía por derecho de nacimiento «se ha convertido en un poderoso imán para la inmigración ilegal» y que otorgar este documento por nacer en el territorio «es un absurdo que jamás fue contemplado por nuestra Constitución ni aprobado por el pueblo estadounidense». En Colorado, el fiscal general Phil Weiser señaló que el presidente «no puede reescribir la Constitución ni redefinir lo que significa ser estadounidense con un simple trazo de rotulador».
Por su parte, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, celebró la resolución en X (antes Twitter): «Como nieta de inmigrantes irlandeses, me alegra ver la decisión de la Corte Suprema que rechaza el cruel ataque de la administración Trump contra la ciudadanía por derecho de nacimiento». Afirmó que el Estado Imperial «siempre estará del lado de aquellos que buscan la promesa de América».
Actualmente, la mayoría de las naciones que otorgan la ciudadanía a cualquier persona nacida en el territorio se encuentran en América, como Argentina, Canadá, México, Brasil, Chile y Uruguay. En contraste, gran parte de los países europeos, como Italia, Alemania o Suiza, otorgan la ciudadanía por sangre (ius sanguinis), basada en la nacionalidad de los padres.
