La diseñadora francesa Gabrielle ‘Coco’ Chanel atribuyó una frase que distingue el lujo de la vulgaridad, separándolo de la riqueza material. Su trayectoria, desde un orfanato hasta la alta costura, ilustra esa filosofía.
Gabrielle ‘Coco’ Chanel, considerada un ícono de la moda, dejó una frase que condensa su visión: ‘Hay quien piensa que el lujo es lo contrario de la pobreza. No lo es. Es lo contrario de la vulgaridad’. La declaración, según interpretaciones habituales, no alude al dinero sino al criterio, estableciendo que la riqueza puede comprar casi todo excepto el gusto.
Chanel nació el 19 de agosto de 1883 en Saumur, Francia. A los doce años, tras la muerte de su madre, su padre la internó en un orfanato en Aubazine, donde aprendió a coser. Antes de abrir su primera tienda de sombreros en París en 1910, trabajó como costurera y cantó en clubes nocturnos, donde adquirió el apodo ‘Coco’.
En un contexto donde la moda femenina imponía corsés y volúmenes, Chanel introdujo elementos del vestuario masculino, como el jersey, el tweed y el pantalón, para ofrecer a las mujeres mayor libertad de movimiento. Su diseño del vestido negro en 1926, comparado por Vogue con el Ford T por su universalidad, reflejó su principio de que lo que permanece es lo que no sobra.
El perfume Chanel N°5, lanzado en 1921, fue el primero en la alta moda en llevar el nombre de una modista, convirtiendo la identidad del creador en parte del producto. Su legado incluye la liberación del cuerpo femenino de indumentarias restrictivas, la redefinición de la elegancia vinculada al criterio más que al dinero, y la conversión de una firma de moda en una identidad cultural global.
Chanel murió el 10 de enero de 1971 en el Hotel Ritz de París, a los 87 años, mientras se preparaba para lanzar una nueva colección.
