Un conductor de la empresa Translima recibió dos disparos en el distrito de Los Olivos, Lima, en un ataque atribuido a la banda criminal «Los Malditos de Oquendo». El hecho ocurrió en el marco de un esquema de extorsión que incluye un cobro extraordinario de 250 soles por unidad en julio y diciembre.
Un conductor de la empresa Translima recibió dos disparos cuando su bus estaba detenido en un semáforo en rojo en el cruce de las avenidas Universitaria e Izaguirre, en el distrito de Los Olivos, Lima. El ataque, registrado por cámaras de seguridad, fue perpetrado por dos hombres a bordo de una motocicleta que se detuvieron a la altura del conductor y abrieron fuego. En la escena se hallaron siete casquillos de bala y dos impactos alcanzaron el cuerpo del chofer, de 48 años.
El hombre fue trasladado de inmediato a un centro hospitalario. Según informó América TV, su estado de salud es estable y se encuentra fuera de peligro. Los pasajeros que viajaban en la unidad al momento del ataque resultaron ilesos tras bajar del vehículo durante el tiroteo.
De acuerdo con el reporte de América TV, la Policía Nacional del Perú atribuye el ataque a la banda criminal conocida como los Malditos de Oquendo, organización que opera en la zona norte de Lima y que desde hace al menos un año somete a los conductores de Translima al pago de cupos de extorsión de 60 soles diarios por unidad.
Este atentado no es un hecho aislado. Según precisó el periodista Diego Moscol en su reporte para América TV, se trata del quinto ataque contra conductores de Translima desde marzo del año pasado. Los cuatro incidentes anteriores fueron denunciados ante las autoridades, pero las extorsiones y los ataques no cesaron.
Los agentes de la comisaría Sol de Oro se presentaron en el lugar para iniciar las investigaciones. Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del sector serán analizadas para identificar a los responsables. El bus afectado presentó cinco impactos de bala en la parte delantera.
La mecánica del cobro de cupos
Translima opera entre 35 y 40 unidades distribuidas en cinco líneas que cubren Lima Norte, Lima Centro y Lima Sur. La ruta afectada conecta el Callao con Jesús María. Según testimonios recogidos por América TV entre conductores de la empresa, el sistema de extorsión funciona de forma fraccionada: a lo largo de la jornada laboral, cada chofer realiza cinco pagos a personas distintas, ubicadas en paraderos estratégicos a lo largo del recorrido. El monto total acumulado por esos cinco pagos es de 60 soles diarios por unidad.
El esquema lleva en funcionamiento aproximadamente un año, de acuerdo con lo que confirmaron trabajadores de la empresa al medio de comunicación. Los extorsionadores están apostados en puntos fijos de la ruta y reciben los pagos en diferentes momentos del día, lo que dificulta la identificación de una única banda o persona responsable y complica las labores de seguimiento policial.
La “gratificación” de fiestas patrias que detonó el ataque
El ángulo que convierte este caso en una muestra del nivel de organización criminal es el cobro de una cuota extraordinaria en julio y diciembre, meses que en Perú corresponden a las gratificaciones laborales por fiestas patrias y navidad. Los extorsionadores exigen, bajo ese mismo concepto, un pago adicional de 250 soles por unidad en cada uno de esos meses, completamente independiente del cobro diario de 60 soles.
América TV detalló que en diciembre del año pasado los conductores de Translima ya abonaron esa suma extraordinaria. Ahora, en julio de 2026, los extorsionadores volvieron a exigir el pago. Considerando una flota de entre 35 y 40 unidades, la banda recaudaría entre 8.750 y 10.000 soles solo por concepto de esta “gratificación” mensual, sin contar los ingresos del cupo diario. Los conductores y conductoras consultados por el medio sugirieron que la negativa o demora en el pago de esa cuota extraordinaria pudo haber motivado el ataque de la noche anterior.
Impunidad y denuncia sin respuesta
A pesar de que los cuatro ataques previos fueron formalmente denunciados ante la Policía Nacional del Perú, los extorsionadores no interrumpieron su operación ni modificaron su esquema de cobro. El conductor atacado esta semana ya se encontraba en su última vuelta de la jornada cuando los sicarios lo interceptaron en el semáforo. El hecho de que el ataque se haya producido de noche, en una intersección transitada y con pasajeros a bordo, evidencia el nivel de impunidad con el que opera la banda.
Según el reporte de América TV, los trabajadores de Translima no tienen garantías de seguridad pese a las denuncias presentadas. La esposa del conductor herido se acercó a los periodistas en el lugar de los hechos y confirmó que su esposo, cuya identidad no fue divulgada por razones de seguridad, pagaba el cupo desde hace un año sin que las autoridades hubieran desarticulado la red de extorsión.
