La vidente asegura que los propietarios de sus dos inmuebles alquilados buscan recuperarlos para arrendarlos a un precio superior, y que ha presentado denuncias por amenazas y daños físicos.
La vidente Aramis Fuster atraviesa una situación que ella califica como “inhumana” en su domicilio en Madrid. En declaraciones al diario 20minutos, afirmó: “Me van a matar. Lo tengo claro. Mi cuerpo no va a aguantar todo esto”. Según su relato, mantiene un conflicto judicial con los propietarios de las dos viviendas que tiene alquiladas: una en la que reside y otra que utiliza como despacho profesional. Fuster sostiene que los caseros pretenden recuperar ambos inmuebles para volver a arrendarlos a un precio superior.
Representada por el despacho Paredes Abogados, Fuster afirmó haber presentado numerosas denuncias en las que relata amenazas, coacciones y daños físicos acreditados en un parte de lesiones. Entre las situaciones que denuncia, asegura que le han cortado el agua y el suministro eléctrico. Sin luz, sin electrodomésticos y sin posibilidad de mantener una rutina básica, se ha visto obligada a instalar un generador para poder sobrevivir durante las últimas semanas, marcadas por temperaturas extremas en Madrid. “Estoy viviendo enchufada a un generador únicamente para poder encender un ventilador. No puedo más. Me dicen que hasta septiembre mi asunto no llegará a los tribunales y no sé si voy a aguantar tanto tiempo”, declaró.
La falta de electricidad y agua ha alterado su día a día. Según relata, se ha visto obligada a utilizar bolsas de plástico como WC. “Me están haciendo vivir peor que si fuera un perro. Es indigno. Solo pido que me devuelvan la luz y me permitan seguir viviendo como he vivido siempre”, explicó.
En los últimos días, Fuster ha compartido vídeos en redes sociales denunciando públicamente lo que está ocurriendo. Insiste en que no se trata de un problema económico, sino de una cuestión de dignidad. También rechazó la ayuda ofrecida por los servicios sociales del Ayuntamiento de Madrid, que acudieron a su domicilio alertados por el ruido constante del generador. “No puedo hacer otra cosa. He gastado mucho dinero intentando recuperar el suministro y esta es la única solución que me queda. Necesito que entiendan mi situación”, afirmó.
Fuster negó de forma categórica las informaciones que la señalan como okupa o morosa. “He pagado siempre, religiosamente, cerca de 2.500 euros al mes. Nunca he dejado de cumplir con mis obligaciones”, aseguró. También reconoció que no puede salir de casa porque teme no poder volver a entrar. Le ocurrió cuando acudió como invitada a El show de Paz y se reencontró con Paz Padilla: “Al regresar estuve varias horas sin poder entrar, me habían bloqueado el acceso. Tuve que llamar a los bomberos y a un cerrajero para cambiar la cerradura”.
La conversación terminó con una frase que resume su estado emocional: “Solo necesito que la Justicia actúe cuanto antes. Porque, si esto sigue así, cualquier día os despertaréis con la noticia de mi muerte”.
