El gobierno uruguayo, en el marco de su presidencia pro tempore de la Celac, organizó este lunes en Montevideo el primer debate de candidatos de América Latina y el Caribe para la Secretaría General de las Naciones Unidas.
Uruguay reunió este lunes en Montevideo a cuatro de los principales aspirantes de América Latina y el Caribe a la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU). El encuentro, denominado Diálogo Regional sobre el Futuro Liderazgo de las Naciones Unidas, fue organizado por la Cancillería uruguaya durante su presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), junto con la Campaña GQUAL y el Centro de Pensamiento Estratégico Internacional (Cepei).
Los candidatos participantes fueron la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la costarricense Rebeca Grynspan, el argentino Rafael Mariano Grossi y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett. Durante el debate, coincidieron en que el sistema multilateral atraviesa una crisis de credibilidad y eficacia, y abogaron por un liderazgo renovado y una mayor participación de la región en la gobernanza global.
El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, inauguró la jornada y afirmó que el evento no tiene antecedentes en la historia de la elección de un secretario general de la ONU. Sostuvo que la instancia refleja el consenso de los jefes de Estado de la Celac para promover una candidatura regional y rechazó la idea de que la existencia de varios aspirantes sea una desventaja. «Se dice que es una debilidad que América Latina no tenga un candidato único. No es así. Naciones Unidas nunca exigió una candidatura única; exige que las regiones aporten candidaturas de calidad», declaró. «Esta es la hora de América Latina», remarcó.
Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), sostuvo que la región no aspira a conducir la ONU solo por un criterio de alternancia geográfica, sino por su experiencia en resolución pacífica de controversias, la ausencia de armas nucleares y la defensa del derecho internacional. «No estamos aquí por nuestro turno; estamos aquí porque traemos una experiencia», afirmó. También señaló que la multipolaridad es una realidad irreversible y que «solo el multilateralismo evitará la fragmentación y el conflicto».
María Fernanda Espinosa planteó que la crisis de la ONU no se resuelve con ajustes administrativos o recortes presupuestarios, y propuso transformar la cultura institucional del organismo para acercarlo a la ciudadanía. «La ONU debe escuchar más y prescribir menos», resumió. Defendió la capacidad de la región para conducir la organización y sostuvo que es momento de que una mujer latinoamericana ocupe la Secretaría General por primera vez.
Rafael Grossi, desde Viena, apeló al legado del peruano Javier Pérez de Cuéllar para defender un rol más activo del secretario general. Sostuvo que la organización ha perdido capacidad de mediación en los grandes conflictos internacionales y que quien asuma deberá recuperar ese liderazgo político. El canciller argentino, Pablo Quirno, respaldó la candidatura de Grossi y afirmó que su experiencia al frente del Organismo Internacional de Energía Atómica lo prepara para conducir la ONU en un momento complejo.
La expresidenta chilena Michelle Bachelet no asistió por razones de salud, pero envió una carta en la que sostuvo que América Latina reúne condiciones para asumir el liderazgo de la ONU. Advirtió que quien ocupe el cargo deberá actuar con independencia frente a las presiones de los gobiernos y las grandes potencias, defendiendo el derecho internacional «sin dobles estándares».
El encuentro en Montevideo fue el primer debate de candidatos organizado por un país latinoamericano en la historia de las elecciones para la Secretaría General de la ONU.
