Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, crece la presencia de plagas en viviendas y espacios urbanos. El director general de ANECPLA explica las medidas de prevención y cuándo es necesario recurrir a profesionales.
Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, crece la presencia de plagas en viviendas y espacios urbanos. Cucarachas, mosquitos, ratas o garrapatas encuentran en el calor condiciones favorables para reproducirse y ampliar su actividad. En este contexto, el director general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), Manuel García Howlett, explicó en declaraciones a Telecinco cuáles son las medidas más eficaces para evitar infestaciones.
El aumento de las temperaturas modifica el ciclo reproductivo de algunas especies. “El incremento de las temperaturas provoca que se altere el ciclo reproductivo y vital de algunas especies”, afirmó García Howlett. Además, señaló que “otro de los factores que complican la labor de eliminar plagas es la resistencia a determinados biocidas”, en el caso de las garrapatas.
La prevención es la herramienta más eficaz para impedir que una plaga se instale en una vivienda. El responsable de ANECPLA recomendó mantener el hogar en buenas condiciones de higiene y eliminar cualquier elemento que pueda favorecer la aparición de insectos o roedores. “Hay que acondicionar y sanear el espacio”, sostuvo.
En el caso de los mosquitos, insistió en una medida básica: “Hay que evitar acumulaciones de agua que puedan servir como criadero”. También aconsejó “no dejar restos de comida accesibles”, además de sellar grietas y puntos de entrada en la vivienda y cerrar herméticamente los cubos de basura.
Para comunidades de vecinos, recomendó “realizar programas preventivos de control con profesionales” antes de que aparezca el problema.
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) advierte que el aumento de las temperaturas y los cambios en las condiciones ambientales están favoreciendo la expansión de vectores como mosquitos y garrapatas en distintos países europeos. El organismo mantiene un sistema de vigilancia para seguir la distribución de estas especies y evaluar el riesgo de transmisión de enfermedades.
Los remedios caseros pueden ayudar cuando el problema es puntual o incipiente, pero dejan de ser eficaces si la infestación ya está consolidada. García Howlett explicó que “los remedios caseros pueden ser útiles cuando el problema es puntual o incipiente”. Para esas situaciones, recomendó “extremar la limpieza, eliminar fuentes de agua y alimento y colocar trampas como mosquiteras”. Sin embargo, advirtió que “su uso indiscriminado entraña riesgos y puede retrasar la solución”.
El especialista indicó que existen señales que muestran que el problema ya no puede resolverse con medidas domésticas: “Si las apariciones son repetidas o numerosas, si la plaga vuelve tras aplicar remedios caseros, si detectamos nidos o focos de reproducción o si afecta a más viviendas o locales cercanos”. También recomendó actuar con rapidez cuando se trata de “especies con relevancia sanitaria, como mosquitos, garrapatas, cucarachas o roedores”.
En el caso de las cucarachas, insistió en no esperar: “Recomendamos actuar desde la primera detección, porque una pequeña población puede convertirse rápidamente en una infestación por culpa de su elevada capacidad reproductiva”.
El tipo de entorno determina qué plagas son más habituales. García Howlett resumió las diferencias: “En zonas de montaña y espacios naturales suelen predominar las garrapatas, dadas las condiciones de vegetación y fauna silvestre. En las ciudades, cucarachas y roedores, debido a las redes de alcantarillado. En zonas costeras y de playa, proliferan los mosquitos por las condiciones de humedad y si hay disponibilidad de alimento”.
El experto añadió que el cambio climático está favoreciendo la expansión de muchas especies. “El cambio climático, en todos los casos, amplifica la distribución geográfica y el período de actividad de muchas especies”, afirmó. Además, advirtió que “los inviernos más cálidos y suaves y una prolongación de los períodos cálidos provocan la aceleración del ciclo biológico de numerosas especies, una mayor velocidad de reproducción o la amplificación de la temporada de actividad, que ya no sólo se limita al verano”.
Tanto el Ministerio de Sanidad como ANECPLA insisten en que la prevención es la mejor herramienta frente a las plagas. Mantener una adecuada higiene en la vivienda, eliminar fuentes de agua y alimento y actuar desde las primeras señales puede evitar que una incidencia puntual se convierta en una infestación difícil de controlar.
