Un equipo internacional liderado por el Instituto Nacional de Astrofísica Italiano (INAF) detectó un planeta que no transita frente a su estrella, gracias al análisis de las variaciones de luz reflejada. El objeto orbita KIC 9139163 en la constelación de Cygnus y completa una vuelta en 14 horas.
Un planeta oculto a los métodos de detección tradicionales fue identificado orbitando la estrella KIC 9139163, una estrella pulsante similar al Sol ubicada en la constelación de Cygnus, dentro de la región conocida como Desierto Neptuniano. Este término designa zonas donde se considera poco probable encontrar planetas de tamaño neptuniano, es decir, más pequeños que Júpiter pero más grandes que la Tierra.
El hallazgo fue realizado por un equipo internacional liderado por el Instituto Nacional de Astrofísica Italiano (INAF). El estudio está disponible en línea y se publicará próximamente en la revista Astronomy & Astrophysics.
El planeta completa una órbita alrededor de su estrella en 14 horas, a una distancia reducida. Su masa es 7,3 veces mayor que la de la Tierra y su radio es 2,4 veces superior. Debido a la inclinación de su órbita respecto a la línea de visión desde la Tierra, el planeta no transita, es decir, no pasa frente al disco estelar y no produce los minieclipses típicos que se usan para detectar exoplanetas.
Para detectarlo, los investigadores analizaron las curvas de fase, que son las variaciones periódicas en el brillo del sistema causadas por el planeta a medida que orbita, mostrando alternativamente su cara diurna iluminada y su cara nocturna.
Sylvain N. Breton, investigador del INAF y autor principal del estudio, afirmó: “La gran mayoría de los planetas del universo nunca transitan frente a su estrella anfitriona desde la perspectiva de la Tierra, lo que los hace prácticamente invisibles”.
Breton agregó: “Gracias a los datos obtenidos con el instrumento HARPS-N del Telescopio Nazionale Galileo, pudimos superar este obstáculo midiendo con extrema precisión cómo varía la luz reflejada por el planeta a lo largo de su órbita. Esto también nos permitió comenzar a caracterizar su estructura y atmósfera, abriendo una ventana crucial a poblaciones planetarias que antes eran casi inaccesibles”.
Los datos indican que el planeta tiene una densidad compatible con un mundo compuesto hasta en un 50 % por agua en estado de ebullición. Además, su cercanía a la estrella genera fuerzas de marea extremas, lo que acelera su evolución orbital y podría llevar a que sea absorbido por la estrella.
Al comparar datos históricos del telescopio espacial Kepler con observaciones recientes del telescopio TESS, con seis años de diferencia, se detectó un desfase en la modulación de la luz reflejada. Según Breton, esto “indica una atmósfera dinámica y cambiante”.
Con información de ANSA.
