Las estructuras de cemento en forma de bola que se ven en algunas veredas y calles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tienen una función específica: proteger el espacio peatonal y evitar el avance de vehículos.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las bolas de cemento que se observan en algunas veredas y calles forman parte del mobiliario urbano y cumplen una función delimitadora. Según el Manual de Diseño Urbano de la Ciudad, estos elementos, conocidos como bolardos, separan las zonas destinadas a vehículos de aquellas reservadas a peatones, especialmente cuando ambas se encuentran al mismo nivel.
Los bolardos pueden tener diferentes dimensiones, alturas y materiales, como hormigón armado, hierro fundido o materiales galvanizados, de acuerdo con las especificaciones oficiales. Su diseño debe ser suficientemente resistente para soportar posibles impactos y estar ubicados de manera que impidan el estacionamiento o ingreso de vehículos en los espacios que buscan proteger.
El Gobierno de la Ciudad señala que estos elementos fueron incorporados en diferentes obras de renovación de veredas, incluyendo sectores de Palermo y Microcentro, con el objetivo de reforzar la seguridad de los peatones y evitar que los vehículos ocupen las veredas. También fueron utilizados en la renovación del Casco Histórico, en sectores de la calle Bolívar, junto con reparación de veredas, adoquinado, iluminación y nivelación de calles.
La presencia de bolardos se relaciona con la normativa que prohíbe estacionar vehículos sobre las veredas. El Gobierno porteño indica que, ante un vehículo estacionado en una vereda, los vecinos pueden realizar una denuncia mediante los canales de atención de la Ciudad.
