Una coalición de sindicatos y la Motion Picture Association presentó un informe que calcula el impacto económico de un incentivo fiscal federal en Estados Unidos para el período 2027-2035.
Una coalición de sindicatos y la asociación cinematográfica Motion Picture Association (MPA) solicitó este martes la implementación de un incentivo fiscal federal para la producción audiovisual en Estados Unidos.
Los impulsores de la medida presentaron un informe titulado ‘Impacto económico de un incentivo federal a la producción en Estados Unidos’, en el que calcularon el efecto de introducir dicho incentivo, que se sumaría a los programas estatales existentes, mediante la comparación de dos escenarios durante el período 2027-2035.
El documento señala que este respaldo federal permitiría revertir la caída de la producción nacional y generaría aproximadamente 143.500 puestos de trabajo anuales en el sector audiovisual.
Asimismo, el informe sostiene que un crédito del 20 % en los costes de producción podría duplicar la industria estadounidense para 2032, alcanzando hasta 125.300 millones de dólares en gastos adicionales acumulados hasta 2035.
El estudio advierte que, mientras 39 estados ya cuentan con incentivos y el número de ayudas globales ha crecido un 40 % entre 2017 y 2025, en Estados Unidos «no existe una propuesta gubernamental formal para el incentivo federal».
Para la elaboración del documento, se tomó como base una propuesta simulada, al no existir todavía un proyecto gubernamental formal, precisaron.
La industria de Hollywood enfrenta desde hace décadas el fenómeno conocido como ‘runaway production’, la migración de grandes producciones y rodajes de cine o televisión hacia otros países ante la falta de incentivos fiscales atractivos. Este problema se agravó durante la pandemia de la covid-19 y se profundizó con las huelgas de guionistas y actores que paralizaron el sector en 2023 en Los Ángeles.
El expresidente Donald Trump, que recientemente defendió la idea de crear incentivos fiscales para revitalizar Hollywood, amenazó durante su llegada al poder con imponer un arancel del 100 % a las películas extranjeras. La medida generó rechazo entre sindicatos y estudios, quienes advirtieron que paralizaría la distribución global.
En su lugar, los representantes de la industria propusieron una mejora en los créditos fiscales, similares a los que ofrecen países como Canadá, Reino Unido y algunos estados de EE.UU. que se están beneficiando del éxodo de Hollywood, como Nuevo México o Georgia.
