El aumento del precio del diésel, impulsado por conflictos internacionales y decisiones políticas, afecta la inflación y la aprobación presidencial en Estados Unidos.
El precio del diésel en Estados Unidos alcanzó niveles récord en septiembre, con un promedio nacional de u$s6,28 por galón según la EIA, y u$s6,40 según el AAA. Este incremento se produce en un contexto de tensiones geopolíticas que afectan el suministro global de combustibles.
Dos factores principales explican la suba: los ataques ucranianos a refinerías rusas y la ofensiva hutí en Yemen que afecta el transporte marítimo en el Mar Rojo.
El 8 de julio, Rusia prohibió la exportación de diésel tras los ataques a sus refinerías. Las exportaciones rusas de diésel cayeron de 789.000 barriles diarios en promedio en los últimos cinco años a 150.000 en agosto, y en septiembre el país se convirtió en importador neto.
En Yemen, los hutíes capturaron el puerto de Moca y las islas Hanish, lo que les permitió controlar el estrecho de Bab al-Mandeb. Esto redujo el tráfico marítimo en un 25% y obligó a Arabia Saudita a cerrar el oleoducto Este-Oeste tras un ataque con drones el 10 de septiembre.
El cierre del oleoducto, que transporta crudo desde la costa del Golfo Pérsico hasta el Mar Rojo, afecta la capacidad de exportación de Arabia Saudita. Según Bloomberg, una restauración completa tomaría seis semanas.
El impacto en la inflación estadounidense es significativo. Aunque el diésel representa solo el 0,086% de la canasta de consumo, su aumento se traslada a los precios de importados, fletes y costos agrícolas. En agosto, un tercio del 0,4% de suba del IPC se vinculó al aumento del precio de la nafta.
La aprobación de la gestión de Donald Trump se sitúa en 40,2% según RCP, y en 36% según NBC News. Las elecciones de medio término de noviembre podrían verse influenciadas por la evolución de los precios de los combustibles.
Trump declaró el domingo desde Irlanda: «El señor Zelenski tiene que hacer una sola cosa. Tiene que dejar de golpear al diésel en Rusia». El lunes anunció que ambas partes acordaron dejar de atacar infraestructura energética, aunque Ucrania condicionó la suspensión a un cese de fuego unilateral ruso.
El vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, declaró: «Cualquier llamado al régimen de Kiev para que detenga los ataques a la infraestructura económica civil, solo puede ser bienvenida».
En Yemen, Arabia Saudita lanzó unos 450 ataques aéreos contra los hutíes, mientras que Estados Unidos se negó a intervenir directamente. La crisis humanitaria ha desplazado a más de 100.000 yemeníes.
El precio del crudo WTI subió 78% en el mismo período, y el del VLSFO en Singapur pasó de u$s430 a u$s895 por tonelada métrica.
