Durante casi tres años, Julia Cejudo Mesa redujo considerablemente su vida social para preparar las oposiciones a notaría. El esfuerzo le permitió convertirse, con solo 23 años, en la notaria más joven de España.
Durante casi tres años, Julia Cejudo Mesa redujo considerablemente su vida social para preparar las oposiciones a notaría. El esfuerzo le permitió convertirse, con solo 23 años, en la notaria más joven de España. «En una preparación como esta, es inevitable renunciar a algunos planes; en mi caso fueron las escapadas de fin de semana y los viajes», explica en declaraciones a La Vanguardia.
Sus jornadas de estudio alcanzaban una media de nueve horas y se fueron alargando a medida que avanzaba en uno de los procesos selectivos más exigentes de España. Esta vecina de Carmona (Sevilla) necesitó dos años y nueve meses para completar una preparación que suele prolongarse durante mucho más tiempo.
Una de las mejores notas de la oposición
Cejudo logró 53 puntos sobre un máximo teórico de 60, cinco centésimas menos que el primer clasificado, Ricardo Laso Gibert, graduado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, que obtuvo 53,05 puntos.
Hasta 126 aspirantes de todo el país superaron la oposición y obtuvieron plaza. La puntuación más baja entre quienes lograron aprobar fue de 20,20 puntos, según los resultados publicados en septiembre en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
La noticia ha despertado una especial alegría en Carmona. El alcalde del municipio, Juan Ávila, recibió a la joven y destacó públicamente el valor de su logro: «Un orgullo para su familia, para sus amigos y para toda Carmona. Y un ejemplo de esfuerzo y constancia para conseguir un sueño».
De Carmona a la Universidad de Sevilla
La trayectoria académica de Cejudo comenzó en el colegio Nuestra Señora de Lourdes de Carmona, conocido como el colegio de las Hermanas de la Cruz, donde también había estudiado su madre. «Tengo muy buenos recuerdos; aulas muy pequeñas, compañeras muy unidas y el número reducido de alumnas que propiciaba el trato muy personal de las profesoras», recordaba en una entrevista con La Revista de Carmona.
Posteriormente, cursó la Educación Secundaria Obligatoria en el IES Manuel Losada Villasante y Bachillerato en el instituto Maese Rodrigo. Después ingresó en la Universidad de Sevilla para cursar el grado en Derecho.
Fue durante su etapa universitaria cuando comenzó a definir su futuro profesional. Cejudo comprendió que no quería ejercer la abogacía y decidió explorar otras salidas relacionadas con sus estudios. Finalmente, optó por preparar las oposiciones a notaría. «Mi preparadora me convenció definitivamente, y sobre todo, por el atractivo de una profesión dinámica, de contacto con las personas y el temario», explicaba al medio local.
Aquellas renuncias se tradujeron en jornadas de estudio que se prolongaban durante una media de nueve horas diarias. «El turno de mañana abarcaba desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde. Después me esperaba el segundo turno, desde las cinco hasta las ocho. Posteriormente, tuve que ir incrementando las horas para poder llegar a todo el temario», comenta.
Durante una preparación tan exigente, Cejudo también procuró cuidar su salud mental. Para conseguirlo, se apoyó en un entorno que la arropó desde el primer momento. «El mérito lo tiene la gente de mi alrededor. He tenido una familia, pareja y amigos que han estado para lo que necesitaba. Me levantaban en los momentos más bajos y mi preparadora, Carmen Vela, siempre me daba las fuerzas necesarias para continuar».
A la espera de su primer destino
Cejudo se encuentra ahora pendiente de conocer su destino. Su preferencia es permanecer cerca de Andalucía y señala como una de las posibilidades un municipio de la sierra de Córdoba. Será allí donde afronte el siguiente reto de una trayectoria profesional que acaba de comenzar.
La joven tiene claro que aprobar la oposición no significa haber completado su formación. Su objetivo inmediato es aprender la profesión y no descarta compaginar algún día el trabajo en la notaría con la docencia e impartir clases en la universidad.
Un consejo para quienes todavía buscan su camino
Su experiencia también le ha permitido reflexionar sobre la presión que sienten muchos jóvenes al elegir su futuro profesional. Cejudo les aconseja que no se aferren a una única opción y que exploren distintos caminos relacionados con las materias que más les interesan.
Con la perspectiva que le ha dado haber alcanzado la meta, Cejudo mira atrás y resume en tres ideas lo que habría necesitado escuchar al comenzar aquel proceso. «Le diría que confíe, que es posible; que el descanso es fundamental y que todo esfuerzo tendrá su recompensa», termina diciendo.
La función pública tras la oposición
Más allá de superar el proceso selectivo, el Consejo General del Notariado recuerda que los notarios son a la vez funcionarios públicos y profesionales del Derecho. Su labor consiste en asesorar de manera imparcial a los ciudadanos, controlar que los actos y contratos se ajusten a la ley y proporcionar seguridad jurídica antes de que aparezca un conflicto. Una responsabilidad que comienza tras una oposición cuyo acceso sigue rodeado de dificultades y sobre la que otros recién aprobados, como Andrés Outeiriño, también intentan desmontar la idea de que solo está al alcance de determinadas familias.
