El papa León XIV concluyó su visita de cuatro días a Francia con un discurso en el Centro de Congresos Robert Schuman de Metz, ante una decena de jefes de Estado y de Gobierno europeos invitados por el presidente Emmanuel Macron. En su alocución, abordó la guerra en Europa, el rearme, el multilateralismo y la inmigración.
El papa León XIV concluyó este lunes su viaje de cuatro días a Francia con un discurso en el Centro de Congresos Robert Schuman de Metz, ante una decena de jefes de Estado y de Gobierno europeos invitados por el presidente francés Emmanuel Macron.
El avión pontificio aterrizó en el aeropuerto de Metz-Nancy-Lorraine, escoltado por dos aviones Rafale de la base aérea de Saint-Dizier. En la pista lo esperaban líderes europeos, antes de que el papamóvil recorriera los 2,2 kilómetros hasta el centro de la ciudad vieja. A lo largo del trayecto, habitantes apostados en filas con banderas europeas y estandartes vaticanos saludaron el paso de la comitiva.
En la sala donde desde 1950 se mantiene presente el espíritu de Robert Schuman, León XIV pronunció un discurso en el que afirmó: «Hoy, lamentablemente, la guerra ha resurgido, incluso en Europa», y calificó el conflicto en el continente como una «nueva e inútil masacre», responsable de numerosas víctimas civiles.
«Las relaciones entre los Estados son cada vez más bárbaras. Pero Europa puede poner fin a esa espiral gracias al respeto del otro», declaró. Puso énfasis en el respeto del derecho internacional y el multilateralismo, al que describió como «el mejor antídoto contra la voluntad de dominación».
Respecto del rearme europeo, el Papa advirtió contra «la ilusión del rearme» y señaló que «no es casualidad que los repetidos llamados al aumento del gasto militar sean presentados por muchos líderes como algo justificado por el peligro que representan los demás». Exhortó a Europa a realizar «esfuerzos creativos» por la paz, siguiendo el espíritu de Schuman. Sobre el derecho internacional, sostuvo que un acuerdo «no puede ser impuesto por la fuerza por un Estado» y que «los compromisos deben cumplirse».
El Papa también se refirió a la identidad europea: afirmó que Europa es «una realidad cultural e histórica antes que una realidad geográfica», arraigada en siglos de encuentros y en un legado cristiano que, según él, no puede ignorarse. Reafirmó el compromiso con «derechos inviolables, libertad, democracia, igualdad y el Estado de derecho», y situó a la persona humana «en el centro».
En cuanto a la inmigración, León XIV instó a establecer «vías legales y seguras, asistencia, una cooperación real contra los traficantes, una protección efectiva de las víctimas y procesos de integración serios». El mensaje se produce en un contexto en el que el partido de extrema derecha Reunión Nacional (RN) de Marine Le Pen lidera las encuestas para las presidenciales francesas de 2027, Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo victorias en elecciones regionales en ese país, y una petición a favor de la «remigración» recogió cientos de miles de firmas en el continente.
Finalmente, se dirigió a la juventud europea, a la que instó a convertirse en «constructora de comunidades» y a trabajar por la paz en todos los niveles de la sociedad.
Previamente, el Papa mantuvo una reunión con líderes de distintas religiones presentes en el continente. Macron, exalumno de una escuela jesuita, asistió junto a su esposa Brigitte a la catedral de Metz, aunque no había participado de otras celebraciones religiosas del viaje. En calidad de anfitrión, el presidente abrió los discursos citando en dos ocasiones la declaración fundacional de Schuman y afirmó: «los peligros han cambiado de magnitud en Europa», llamando a «no ceder a los nacionalismos que dividen».
Por la tarde, en la catedral de Saint-Étienne, León XIV celebró su última misa en suelo francés, una ceremonia de una hora y cuarto transmitida en directo por la televisión pública francesa. Doce mil fieles se congregaron en el interior y unos 60.000 siguieron la ceremonia desde el exterior a través de pantallas gigantes. La catedral rindió homenaje a Robert Schuman, hijo de Metz y declarado «siervo de Dios» desde 2021.
A las 18:30, en la pista del aeropuerto de Metz-Nancy-Lorraine, se realizó una ceremonia de despedida con discursos protocolares y guardia de honor. El avión pontificio despegó poco después de las 19:00 con destino a Roma, donde aterrizó por la noche.
El viaje de León XIV incluyó previamente visitas a París y Lourdes.
