A horas de la votación, el presidente Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro recorren estados clave con actos de cierre. Los sondeos muestran una ventaja estrecha del mandatario, con empate técnico en un eventual balotaje.
Brasil se prepara para las elecciones presidenciales del domingo. El presidente Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro multiplican sus actos de cierre de campaña en distintos estados, con el objetivo de captar a los votantes indecisos y definir la contienda.
Este viernes, Lula encabezó una caminata por el centro de Río de Janeiro, con una concentración en la Praça Pio X, acompañado por candidatos aliados a nivel estatal. Entre el viernes y el sábado, ambos candidatos recorrerán estados que reúnen 63,3 millones de electores, cerca del 40% de los 158,7 millones de brasileños habilitados para votar. Al incluir Espírito Santo, la región sureste alcanza los 66,3 millones de votantes, equivalentes al 41,78% del padrón nacional.
El cierre de campaña de Lula en San Pablo se realizará en la Avenida Paulista. Bolsonaro tiene previstos mítines y caravanas en el interior del estado, en las ciudades de Santa Bárbara d’Oeste y Americana.
Según un sondeo de Datafolha, Lula lidera en la primera vuelta con el 45% de los votos válidos, frente al 40% de su rival conservador. La encuesta indica que en un balotaje el presidente obtendría un 48% de respaldo, tres puntos por encima del 45% del senador. Los encuestadores señalan que el 17% de los votantes podría cambiar de opinión en el último minuto.
En el desagregado del sondeo, se observa un aumento en la fidelidad de los votantes de ambos candidatos. Entre los electores de Lula, el porcentaje de votantes seguros pasó del 78% al 84%. En los de Flávio, del 73% al 79%.
En cuanto a la imagen de los candidatos, Lula registra un rechazo de entre 50% y 53%, frente a un 45-47% de aprobación. Flávio tiene un 55% de desaprobación contra un 44% de respaldo.
El sondeo también refleja un crecimiento del apoyo de los católicos a Lula del 5%, y un fenómeno similar entre los evangélicos hacia Bolsonaro, que sumó cinco puntos en ese segmento. Además, incidieron factores en los electores de ingresos bajos, de hasta dos sueldos mínimos, que reaccionaron favorablemente al aumento del subsidio de Bolsa Familia y al cese de las apuestas en línea.
Un análisis de Folha de São Paulo señala que algunos votantes que dudaban entre Lula y Flávio están abandonando su indecisión y volviendo a centrarse en los dos bandos que ya habían elegido en 2022.
En el campamento oficialista fijan la mira en la batalla por los indecisos y en una abstención que amenaza con igualar o superar la de 2022, en torno al 20% del electorado. José Sérgio Gabrielli, coordinador del programa de gobierno de Lula, declaró: «Ahora mismo, quienes estaban indecisos están tomando una decisión. La campaña de este año fue apolítica. No se abordaron los problemas del país».
La elección ha estado marcada por episodios de confrontación. Entre ellos, el escándalo en la Corte Suprema y los vínculos del candidato opositor y el ministro Alexandre de Moraes con el fraude de 11 mil millones de dólares del Banco Master. También generó controversia la versión de que Bolsonaro retiraría el patronazgo católico de la Virgen de Aparecida en favor del culto evangélico.
Este jueves, un debate en la red Globo previsto para presentar a los candidatos antes de la primera vuelta no se realizó. Lula decidió no concurrir y Bolsonaro desistió luego de que la justicia no permitiera exhibir la silla vacía del mandatario.
