El economista advirtió sobre una posible mayor dolarización de carteras por la cercanía electoral y destacó el crecimiento de las exportaciones como factor de oferta de dólares.
Buenos Aires, 3 octubre (NA) — El economista Fausto Spotorno analizó el escenario económico de cara a 2027 y advirtió que la cercanía del año electoral podría impulsar una mayor dolarización de carteras y sumar presión sobre el tipo de cambio. Aun así, destacó que el Gobierno cuenta con una oferta de dólares más sólida por el crecimiento de las exportaciones, lo que diferencia al actual escenario de otros.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Spotorno también se refirió al freno de la actividad, la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de la morosidad. Para el economista, detrás de la desaceleración no hay únicamente efectos del programa de estabilización, sino también un límite estructural de la capacidad productiva argentina. En ese contexto, sostuvo que la inversión será determinante para romper ese techo y transformar una recuperación transitoria en un proceso de crecimiento sostenible.
A continuación, los principales tramos de la entrevista:
Noticias Argentinas: ¿Cómo ve hoy el frente cambiario y qué tensiones pueden aparecer con el dólar de cara a 2027?
Fausto Spotorno: Hay varias cosas que mirar. La primera es que hoy en la economía argentina hay más dólares: la oferta es mucho más grande y va creciendo por las exportaciones. A diferencia de otros procesos de apreciación cambiaria –como durante la época de Macri o parte de la convertibilidad– en este caso no viene por deuda ni por entrada de capitales, sino fundamentalmente por exportaciones.
Eso hace que el flujo de dólares sea un poco más previsible. Puede haber un salto del dólar, pero hay un flujo que uno puede prever con bastante claridad. Con este nivel de exportaciones se entiende por qué se aprecia el tipo de cambio.
Por eso, la idea de que este nivel del dólar es simplemente una elección del Gobierno no es correcta. El Gobierno no puede definir el tipo de cambio real. Si pudiera hacerlo, todos los gobiernos elegirían un tipo de cambio alto con inflación baja. Eso no se puede controlar, lo controla el mercado.
NA: ¿La cercanía de las elecciones puede generar una mayor dolarización de las carteras?
FP: Sí. Las elecciones y el miedo a los cambios pueden generar presión sobre el dólar. Si miramos las últimas elecciones, en general terminaron con un tipo de cambio bastante volátil. Con esa historia, es probable que los inversores dolaricen más sus carteras y eso puede agregar presión.
Ya hay cobertura, pero hay que tener en cuenta que no responde solamente a las elecciones. También hay factores globales: las tasas internacionales están en niveles muy altos y eso lleva a muchos fondos hacia esos instrumentos. Hay que separar cuánto responde al escenario electoral y cuánto a las condiciones internacionales.
NA: Hay analistas que estiman que la demanda privada de dólares el año próximo podría ser récord. ¿Le parece posible?
FP: Sí, perfectamente. Para el año que viene estamos pensando que podríamos hablar de unos US$30.000 millones de compras por parte de privados.
Pero también hay que mirar cuánto de esos dólares vuelve a ingresar. Este año estamos calculando una salida cercana a US$49.000 millones y una parte está reingresando para invertir, principalmente mediante obligaciones negociables de empresas argentinas.
El timing es fundamental: no es lo mismo comprar dólares y volver a invertirlos que llegar a las elecciones y decidir quedarse directamente con esos dólares.
NA: ¿La inflación encontró un piso? ¿Va a ser más difícil que siga bajando desde el nivel actual?
FP: Hoy la inflación mensual está aproximadamente en el rango de 1,5% a 2%. Prefiero hablar de rangos porque permiten ver mejor el proceso. El dato de septiembre probablemente esté apenas arriba de 2%, alrededor de 2,1%. Sería un mal dato porque veníamos por debajo de 2% en agosto.
Creo que hacia fin de año o principios del próximo podemos estar en un rango de entre 1% y 1,5%, o algo por encima. Pero el Gobierno, en el fondo, está reconociendo que el tipo de cambio va a ser un tema el año que viene: si el dólar se mueve mucho, va a ser más difícil seguir bajando rápidamente la inflación.
NA: ¿Qué está pasando hoy con la economía argentina? ¿Dónde ve las principales señales de fortaleza y de debilidad?
FP: Argentina está atravesando un cambio profundo en el funcionamiento de la economía. Veníamos de prácticamente una década sin crecimiento sostenido: no crecían las exportaciones en cantidades, había dificultades para generar empleo, la productividad estaba cayendo y existían problemas graves de inflación y falta de divisas.
Se cambió prácticamente todo el esquema: equilibrio fiscal, ordenamiento monetario y normalización cambiaria. Eso modificó profundamente los incentivos. Los sectores exportadores empiezan a crecer y aquellos que competían con importaciones vienen para atrás. La discusión es si esta situación se mantiene o si es parte de una etapa de adaptación hacia una economía más enfocada en los sectores donde Argentina tiene mayor potencial.
NA: ¿El freno que muestra la actividad responde más al programa de estabilización o a un problema estructural?
FP: Las dos cosas existen, pero si tengo que decir cuál pesa más, creo que pesa más el freno estructural. Argentina no viene de un proceso de crecimiento sostenido que de repente se interrumpió; hace mucho tiempo que encuentra límites cuando llega a determinados niveles de actividad.
La única forma de romper ese límite es con inversiones. Hace tiempo que digo que ese es el tema que más me preocupa, porque es la clave para pasar de un tipo de economía a otro y construir un esquema competitivo y sostenible en el largo plazo.
NA: ¿Cómo impactan en este escenario la pérdida de poder adquisitivo, el consumo y el aumento de la morosidad?
FP: La mora es una cuestión más coyuntural, pero no inesperada dentro de un plan de estabilización. Analizamos programas de estabilización y generalmente ocurre algo parecido: al principio aumenta la mora y después baja. Cuando cae la inflación aparece más crédito, pero el ajuste monetario también hace que ese financiamiento sea más caro.
Además, hubo factores que agravaron el proceso: el ruido político, la salida de las LEFI y el movimiento del dólar de fines del año pasado. Eso aceleró la inflación y los costos a comienzos de este año, mientras los salarios y las jubilaciones no alcanzaron a absorberlo. El resultado fue una caída de los ingresos reales que terminó agravando la morosidad.
NA: ¿Una política monetaria más expansiva alcanzaría para reactivar la economía?
FP: Tengo una gran duda de que aflojar la política monetaria genere verdadero crecimiento. Obviamente, si se inyecta más dinero, puede haber un salto de actividad a seis o nueve meses: aumenta el consumo, puede bajar el costo del crédito y hay una reactivación.
Pero eso no es crecimiento económico. Si existe un límite estructural, el crecimiento económico de verdad va a estar liderado por la inversión. Una expansión del consumo puede generar actividad durante un tiempo, pero no resuelve ese problema de fondo.
NA: Usted sostiene que la inversión es clave para romper el límite de crecimiento. ¿Qué tendría que pasar para que Argentina consiga las inversiones necesarias?
FP: La economía necesita pasar a un proceso de inversión, crecimiento, más ingresos, más empleo y nuevamente más inversión. La estructura económica anterior claramente no servía. Es probable que esta nueva estructura pueda funcionar, pero implica una transformación profunda.
Para que esa transformación ocurra rápidamente se necesitan inversiones. Y ahí está hoy uno de los principales problemas: Argentina todavía tiene dificultades para conseguir el volumen de inversión necesario para atravesar ese límite productivo.
NA: ¿Qué necesita Argentina para que esta transformación económica pueda sostenerse en el tiempo?
FP: Argentina está transitando desde una economía que no tenía ningún tipo de sustentabilidad hacia una que posiblemente pueda tenerla, si la transición se termina y se hace bien. Para mí, el problema de fondo no es solamente atravesar esta barrera, sino lograr mantener después ese esquema.
La clase dirigente le debe a la sociedad un acuerdo más amplio sobre temas económicos. Creo que hacen falta tres acuerdos básicos: responsabilidad en el manejo fiscal, responsabilidad en el manejo monetario y ciertas condiciones para hacer negocios. Una parte del Gobierno supone que, si la economía empieza a funcionar de esta manera, ese acuerdo va a surgir naturalmente. Yo no estoy tan seguro.
Agencia NA
