La directora del Andrew Weil Center for Integrative Medicine de la Universidad de Arizona aborda en su libro ‘Acelera tu recuperación’ los mecanismos fisiológicos que el organismo pone en marcha para restablecer su equilibrio y cómo factores como la alimentación, el descanso y el estrés influyen en ellos.
La doctora Victoria Maizes, pionera de la medicina integrativa y directora del Andrew Weil Center for Integrative Medicine de la Universidad de Arizona, publicó el libro Acelera tu recuperación (Alienta), en el que explora lo que denomina el “reflejo de recuperación rápida”: un conjunto de respuestas fisiológicas que el organismo activa para restablecer su equilibrio.
En una entrevista con La Vanguardia, Maizes sostuvo que “tenemos muchas más herramientas de las que imaginamos para mejorar nuestra salud y recuperarnos cuando enfermamos”. Como ejemplo, mencionó que ante un resfriado el sistema inmunitario reconoce el virus y lo combate, y que tras una operación el organismo cicatriza y se adapta a una prótesis sin que la persona deba hacer un esfuerzo extraordinario.
Consultada sobre por qué algunas personas se recuperan más rápido que otras de una misma enfermedad, la especialista señaló que influyen la edad —los jóvenes suelen tener mayor capacidad de reparación celular— y la alimentación. “Muchos pacientes llegan a operaciones importantes sin suficientes proteínas, vitaminas o minerales, y eso dificulta la cicatrización”, afirmó. También mencionó que enfermedades como la diabetes aumentan el riesgo de infecciones.
Respecto del uso de medicamentos, Maizes consideró que se recurre a ellos con rapidez. “No estoy en contra de los fármacos: la medicina integrativa los utiliza cuando son necesarios. Lo que ocurre es que, si solo pensamos en el fármaco, podemos olvidar todo lo que el organismo es capaz de hacer y cómo podemos favorecerlo, porque a veces queremos suprimir una reacción sin entender su función”, declaró.
Como ejemplo, se refirió a un esguince leve: “el tobillo se hincha y se calienta: aumenta el flujo sanguíneo y llegan células que participan en la reparación. Hemos convertido la inflamación en una palabra negativa, pero hay que distinguir entre la inflamación crónica, que puede ser perjudicial, y la aguda, que cumple una función. Por eso no siempre conviene recurrir inmediatamente al ibuprofeno o al hielo. En ciertos casos puede ser preferible proteger y elevar la articulación. Hay que valorar cada lesión”.
Sobre el estrés, explicó que cuando una persona se siente amenazada libera hormonas como el cortisol y la adrenalina, y que el estrés mantenido puede dificultar procesos de reparación. “Hay investigaciones que muestran que las personas sometidas a niveles elevados de estrés pueden tardar más en cicatrizar heridas o recuperarse de determinadas infecciones”, afirmó.
En cuanto a la relación entre mente y cuerpo, Maizes aclaró: “A veces, al hablar de la conexión mente-cuerpo, alguien interpreta que decimos que la enfermedad está ‘solo en la cabeza’. No es eso. La mente y el cuerpo forman un sistema integrado”. Agregó que la microbiota intestinal se relaciona con el sistema inmunitario y el nervioso, y que algunas investigaciones indican que una alimentación saludable puede reducir el riesgo de depresión y contribuir a su tratamiento.
Entre los hábitos cotidianos que pueden afectar la capacidad de recuperación, mencionó la contaminación atmosférica y recomendó consultar los índices de calidad del aire en el teléfono, limitar la actividad al aire libre cuando la calidad es mala y utilizar filtros HEPA en casa. También sugirió reducir exposiciones innecesarias, como calentar alimentos en recipientes de plástico en lugar de vidrio o cerámica.
Consultada sobre enfermedades como la diabetes tipo 2, sostuvo que “hay estudios que respaldan tanto las dietas principalmente vegetales como las bajas en hidratos de carbono para mejorar el control de la glucosa”, y que estos hábitos “no son incompatibles con los fármacos, como la metformina”. Enfatizó la importancia de consultar con el equipo sanitario antes de modificar la dieta o la medicación.
Finalmente, sobre los límites entre confiar en la recuperación natural y poner en riesgo la salud, afirmó que “hace falta criterio”. “Si alguien siente un dolor opresivo intenso en el pecho, debe acudir a urgencias, no quedarse en casa esperando. Otras veces es menos evidente: una articulación que no mejora o una tos que dura mucho más de lo habitual merecen una consulta”, dijo. Y concluyó: “Confiar en el organismo no significa ignorar las señales de alarma”.
