En el último debate prebalotaje, Flávio Bolsonaro aludió a la ausencia del meñique izquierdo de Lula da Silva con la expresión «nueve dedos». La respuesta del candidato del PT y el resultado electoral de la segunda vuelta configuraron un episodio que analistas políticos interpretan como un revés para el oficialismo brasileño.
En el último debate prebalotaje de Brasil, Flávio Bolsonaro se refirió a su oponente, Lula da Silva, con la expresión «nueve dedos». La frase aludía a la pérdida del meñique izquierdo que el presidente sufrió a los 17 años en un accidente en el turno nocturno de una fábrica metalúrgica en São Paulo.
«No sirve de nada, Lula, que el salario mínimo sea de R$ 1.621 si das con una mano y sacás con nueve dedos. Simplemente invadís el bolsillo del contribuyente», dijo Flávio Bolsonaro durante el debate.
La antropóloga Rita Segato define este tipo de discursos como parte de una «pedagogía de la crueldad», orientada a naturalizar la insensibilidad hacia el sufrimiento ajeno. En marzo de 2024, el escritor Martín Kohan observó: «La crueldad está de moda». El psicoanalista Jorge Alemán sostiene que estos discursos liberan de culpa y validan un desprecio que antes causaba vergüenza. El filósofo italiano Franco «Bifo» Berardi señaló un ascenso de una «sensibilidad cínica» impulsada por las derechas alternativas en internet, donde la humillación discursiva se presenta como rebeldía contra la corrección política.
Lula respondió en el debate: «No voy a permitir que un miliciano me llame ‘Nueve dedos'». Añadió: «Él (Bolsonaro) no sabe lo que es una libreta de trabajo; su primer trabajo fue falso, en el despacho del padre. Si hay alguien que sabe lo que es el mundo del trabajo soy yo».
«Yo perdí un dedo trabajando a la noche, todavía menor de edad, a los 17 años», destacó Lula. «Él nunca trabajó en la vida, va a tener que pedir disculpas». Poco después, el senador retrocedió: «Lula, si te ofendí porque te llamé nueve dedos, entonces te pido disculpas de verdad». Analistas políticos afirman que el daño electoral ya estaba hecho.
En su discurso de victoria, Lula retomó la palabra e invirtió su sentido: «Yo siempre creo que Dios fue muy generoso conmigo», dijo. «Porque hay tanta gente más preparada que yo, tanta gente con más títulos que yo, tanta gente que ya leyó más libros que yo, tanta gente que ya estudió más que yo», enumeró. Y remató: «Yo fui elegido por Dios, siempre creí que tengo el dedo de Dios en mi cabeza».
Lula ya había usado esta frase en 2023, al asumir su tercera presidencia tras ganarle a Jair Bolsonaro y después de pasar 580 días en prisión. También en 2010, al despedirse de su segundo mandato, dijo: «No es normal que un trabajador, huyendo del hambre, se transforme en presidente de la república. Ahí yo veo el dedo de Dios».
