La Federación Argentina de Docentes de la Universidad Tecnológica Nacional (FAGDUT) comienza este miércoles una medida de fuerza de 96 horas sin asistencia a los lugares de trabajo, en el marco de un plan de lucha que incluye otras tres jornadas de protesta en noviembre.
La Federación Argentina de Docentes de la Universidad Tecnológica Nacional (FAGDUT) resolvió realizar desde este miércoles un paro de 96 horas sin asistencia a los lugares de trabajo, según informó la entidad gremial. La medida se enmarca en un plan de lucha que incluye otras tres jornadas de protesta durante noviembre: los días martes 3, jueves 12 y lunes 16.
La decisión fue adoptada por el congreso de FAGDUT realizado el pasado fin de semana con la presencia de 28 seccionales de todo el país. Entre los reclamos se incluyen la negociación salarial, la no aplicación de la vigente ley de Financiamiento Universitario y el presupuesto del año próximo.
El secretario general de FAGDUT, Ricardo Mozzi, afirmó: «Estas políticas de desmantelamiento del Gobierno causan un daño muy difícil de reparar», y mencionó un «éxodo docente».
El paro de 96 horas coincide con una medida similar de los no docentes, por lo que no habrá clases presenciales ni virtuales en las 30 facultades regionales que posee la UTN, el Instituto Nacional Superior del Profesorado Técnico y el Centro de Estudios Bariloche.
Mozzi sostuvo además: «Si hay algo que quedó claro en todas las marchas federales es el vínculo entre el pueblo argentino y la universidad pública», y señaló que «la ciudadanía está dispuesta a defender las universidades nacionales».
En tanto, el reclamo por el financiamiento universitario llegó al Vaticano. Durante una audiencia general, el papa León XIV recibió de manos de Franco Bartolacci, presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), una carta en la que las autoridades académicas denuncian el deterioro presupuestario del sistema, cuestionan al gobierno nacional por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y advierten sobre las consecuencias institucionales de desoír las decisiones del Congreso y de la Justicia.
El documento, de tres páginas, fue entregado al Pontífice antes de su anunciada visita a la Argentina. En el texto, firmado por Bartolacci en representación del CIN, las autoridades sostienen que la situación actual compromete el funcionamiento de las casas de estudio, la investigación científica, las posibilidades de formación de miles de jóvenes y el respeto por las instituciones democráticas. La presentación combina un diagnóstico de la crisis con una reivindicación del papel histórico de la educación superior y una expectativa sobre la contribución que podría tener la palabra del Papa para promover el diálogo.
