Un estudio sobre capital cerebral en Argentina muestra una alta confianza en las habilidades cognitivas, pero déficits en hábitos de sueño, alimentación y ejercicio. La educación aparece como el factor que más incide en las diferencias.
Una encuesta realizada a más de mil argentinos sobre capital cerebral —el conjunto de recursos cognitivos, emocionales y sociales que cada persona construye a lo largo de su vida— reveló que el 70% confía en su capacidad de aprender cosas nuevas, el 65% en poder concentrarse y el 56% en adaptarse a los cambios. Esa confianza se mantiene alta y pareja en todos los niveles socioeconómicos, educativos y etarios.
Sin embargo, los hábitos que sostienen ese capital muestran déficits: solo el 24% realiza los 150 minutos semanales de actividad física moderada que recomienda la Organización Mundial de la Salud; el 47% duerme menos de siete horas por noche; y el 29% incorpora frutas y verduras a su dieta todos los días.
El informe señala que la educación es el factor que más se asocia con mejores hábitos. Entre quienes completaron estudios universitarios, el 29% cumple con la actividad física recomendada, frente al 17% de quienes alcanzaron el secundario o menos. El consumo diario de frutas y verduras llega al 37% frente al 15%. El acceso a oportunidades de aprendizaje continuo alcanza al 65% frente al 34%, y la percepción de buena salud mental, al 59% frente al 45%.
El texto indica que la educación se vincula con conocimientos, herramientas y habilidades que facilitan incorporar y sostener conductas que cuidan el cerebro. «Enseñar es una intervención de salud cerebral», afirma.
El estudio también detalla que el efecto se acumula etapa tras etapa: en la infancia se establecen las bases de la atención, el lenguaje y la regulación emocional; en la adolescencia maduran las áreas de planificación y control de impulsos; en la adultez aprender amplía la reserva cognitiva; y en la vejez esa reserva se expresa en un cerebro más resiliente.
Entre los 18 y los 29 años, el 80% percibe contar con apoyo social, el porcentaje más alto de todas las franjas etarias, y solo el 49% califica bien su salud mental.
El documento propone acciones concretas para docentes: proponer desafíos de dificultad progresiva, volver sobre los contenidos con espacios entre sesiones, trabajar en equipo, ofrecer devoluciones cuidadosas e incorporar pausas y movimiento. Además, sugiere sumar a la conversación escolar el sueño, la alimentación y la actividad física, los tres hábitos más rezagados.
Argentina cuenta, según el informe, con un capital cerebral de base sólida porque su gente confía en lo que puede hacer. Capitalizarlo exige fortalecer las condiciones que lo sostienen, y cada decisión en el aula representa una oportunidad para lograrlo, concluye.
