Una reforma legal en Italia restringe el acceso a la ciudadanía para descendientes de emigrantes, generando incertidumbre y complicaciones para solicitantes, muchos de los cuales ya habían iniciado costosos trámites de emigración.
El Gobierno de Italia modificó el 28 de marzo de 2025 las normas para obtener la ciudadanía por descendencia (jus sanguinis), una medida que impacta directamente en miles de solicitantes, principalmente en Estados Unidos. Los cambios restringen el acceso a quienes tienen antepasados que se naturalizaron en otro país mientras sus hijos eran menores, y no incluyen un período de transición para las personas que ya residen en Italia con trámites iniciados.
Según informó CNN, muchas familias afectadas vendieron propiedades en EE.UU. para emigrar y ahora enfrentan una situación de precariedad. Los nuevos requisitos burocráticos exigen, entre otras cosas, contratos de alquiler de larga duración y registros ante autoridades locales antes de solicitar el reconocimiento. La normativa también limita la transmisión de la ciudadanía a dos generaciones y endurece los criterios para la diáspora.
El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, justificó la ley argumentando que busca evitar abusos de quienes buscan un pasaporte europeo sin vínculos reales con el país.
Como consecuencia, varios ciudadanos estadounidenses han regresado a su país de origen tras quedarse sin recursos financieros ni estatus legal en Italia. Otros permanecen en ciudades como Turín a la espera de fallos judiciales. La falta de un criterio que valore la residencia previa y los esfuerzos de integración, como el aprendizaje del idioma, es una de las críticas principales.
Kellen Matwick, uno de los afectados, expresó su desilusión a CNN tras el rechazo de su trámite en Turín: «Hicimos todo lo que querían que hiciéramos. Ahora me siento tan tonto, porque lo hicimos de la manera correcta y nos penalizaron». Otras víctimas, como Jacqueline Matwick, Lea Black y Jackie Wang, narraron el fuerte impacto emocional y económico de los cambios repentinos, describiendo sentimientos de trauma y desamparo.
Las familias mantienen la esperanza en futuras audiencias. En los próximos días, el Tribunal Constitucional italiano tratará los límites generacionales, y en abril la Corte di Cassazione (Tribunal Supremo) abordará el «asunto de los menores». Estos procesos judiciales podrían definir el destino migratorio de miles de personas.
