El segundo juicio oral por la muerte del astro del fútbol inició en San Isidro con la presentación de la acusación. El fiscal Patricio Ferrari describió a los siete imputados como un «grupo de improvisados» y afirmó que «Maradona fue abandonado a su suerte».
El segundo juicio oral por la presunta responsabilidad en la muerte de Diego Armando Maradona comenzó este lunes en el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro. Patricio Ferrari, uno de los fiscales generales, presentó los lineamientos de la acusación y calificó a los siete imputados como un «grupo de improvisados».
Ferrari estuvo a cargo de exponer ante el tribunal, presidido por el juez Alberto Gaige e integrado por los vocales Alberto Ortolani y Pablo Rolón. Previamente, el tribunal había rechazado el pedido de la defensa de transmitir el juicio en vivo en su totalidad.
«Tenemos una necesidad imperiosa: nosotros y la sociedad en su conjunto queremos que haya verdad. El derecho a la verdad es un derecho humano», expresó el fiscal al inicio de su exposición. Agregó que la acusación se construyó durante más de cinco años y se presentará a través de pruebas testimoniales, tecnológicas y médicas.
Los imputados son el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni, el enfermero Ricardo Almirón, la coordinadora médica Nancy Forlini y el médico clínico Pedro Di Spagna.
«En ese marco, con toda la evidencia, los jueces van a conocer a un grupo de improvisados, que son los imputados, encabezados por Luque, sin dudas el médico de cabecera de Maradona», explicó Ferrari. El fiscal afirmó que los acusados incumplieron todos sus deberes y que «Maradona fue abandonado a su suerte, condenado a la muerte».
Según la acusación, la internación domiciliaria del astro fue «sin precedentes, cruel y lapidaria, desprovista de todo». Ferrari declaró que «Maradona comenzó a morir 12 horas antes de su verdadera muerte» y que un traslado oportuno a una clínica podría haberle salvado la vida, mencionando un «silencio letal» e «indiferencia criminal». Posteriormente, su colega Cosme Iribarren, fiscal general adjunto, detalló las acciones que se le adjudican a cada imputado.
