Maicol González, detenido junto a la madre del menor, negó los maltratos físicos durante la audiencia. La autopsia preliminar reveló más de 20 golpes en el cráneo.
Maicol González, pareja de la madre de Ángel López, el niño de cuatro años fallecido en Comodoro Rivadavia, declaró este martes ante los tribunales durante la audiencia de control de detención. González y Mariela Altamirano, madre del niño, se encuentran detenidos desde el domingo por la noche.
El fiscal jefe Cristian Olazábal y el fiscal general Facundo Oribón imputaron al hombre por la autoría material de las lesiones y a la mujer por omisión en su deber de cuidado. Durante su exposición, González negó los episodios de violencia que relataron los testigos de la causa y afirmó: «De esos maltratos que hablan, jamás. Al nene se lo corregía sacándole la tele o un juguete. Pero no esas barbaridades que dicen de golpes o agua fría».
Según el relato del hombre, él y Altamirano estaban tomando mate cuando notaron que el menor dejó de roncar y de respirar. Intentaron reanimarlo y no pudieron, por lo que buscaron ayuda entre los vecinos hasta que llegó una ambulancia del servicio 107. «Nosotros también realmente queremos saber qué le pasó», manifestó el acusado.
Los datos del informe médico contradicen la versión de la pareja. El fiscal Oribón detalló que la autopsia preliminar detectó más de 20 golpes en el cráneo de la víctima. Estas lesiones provocaron un edema en la zona del cerebelo que habría derivado en el paro cardiorrespiratorio fatal. Los especialistas descartaron patologías previas o accidentes domésticos como causa del deceso.
El acta del Hospital Regional confirmó que el paciente entró a la guardia a las 8:36 con actividad cerebral nula y palidez generalizada. El equipo médico aplicó maniobras de reanimación avanzada y administró adrenalina, pero no logró estabilizar al niño. El informe técnico concluyó que los traumatismos craneales resultaron de actos de violencia física de gran intensidad.
La fiscalía estableció que Ángel López estuvo exclusivamente al cuidado de los dos detenidos antes de su traslado al centro de salud y describió una «matriz de violencia sistémica y descuido permanente» hacia el niño. Los investigadores incorporaron testimonios de vecinos que escucharon gritos y relatos de docentes del jardín sobre el uso de agua fría como método de castigo.
Roberto Castillo, abogado representante del padre de Ángel, sostuvo que los sospechosos destruyeron pruebas para entorpecer el proceso. La querella denunció que la pareja planeó una fuga hacia la provincia de Misiones y remarcó que existen cuatro testigos directos que presenciaron agresiones contra el menor.
