Tras años de sequía, el ingreso de agua del río Salado ha revitalizado diez lagunas cercanas a la Ruta 2, favoreciendo la repoblación de peces, especialmente pejerreyes, y renovando el interés de los pescadores.
Tras varias temporadas de sequía y escasa atención, un conjunto de diez lagunas ubicadas a la vera de la Ruta 2 muestra signos de una notable recuperación. El ingreso de una importante masa de agua proveniente del río Salado ha sido el factor clave para este cambio, aportando no solo volumen hídrico sino también vida a estos ambientes.
El trabajo de siembra y las nuevas condiciones han dado sus frutos, permitiendo la proliferación de distintas variedades de peces. Entre ellas, destaca el repoblamiento de pejerreyes, una especie altamente valorada por la comunidad de pescadores deportivos.
Estos pesqueros, que habían salido del radar de muchos aficionados, comienzan a recuperar su protagonismo. Los especialistas señalan que, si el nivel de agua se mantiene, estas lagunas podrían volver a ser escenarios destacados para la actividad durante la temporada. Incluso se especula con un posible retorno al apogeo de años anteriores, atrayendo nuevamente a una gran cantidad de entusiastas.
