La correcta distribución de los productos dentro del refrigerador, respetando las zonas de frío, es clave para prolongar su duración y evitar riesgos de contaminación.
Guardar los alimentos en la heladera no es una tarea trivial. La temperatura interna no es uniforme en todos sus sectores, un detalle que define la duración y calidad de los productos, así como el riesgo de contaminación cruzada. Según la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.), la heladera debe mantenerse a 4,4 °C o menos, y los alimentos perecederos deben refrigerarse dentro de las dos horas posteriores a su compra o cocción.
Uno de los errores más comunes es colocar los productos en cualquier estante, sin considerar que la puerta y los diferentes niveles ofrecen condiciones distintas. La puerta, por ejemplo, experimenta cambios de temperatura cada vez que se abre, por lo que es una zona más templada. Allí es recomendable guardar productos menos sensibles como aderezos, salsas envasadas o bebidas. En cambio, no es el lugar adecuado para lácteos como la leche o el yogur, ni para los huevos, que según la FDA deben conservarse refrigerados y en su envase original en la parte más estable y fría del equipo.
La parte baja de la heladera suele ser la más fría y es la indicada para carnes, pescados crudos y mariscos, siempre dentro de recipientes cerrados que eviten goteos. Esto minimiza el riesgo de que sus jugos contaminen otros alimentos. En los estantes del medio se recomienda ubicar lácteos, fiambres, comidas cocidas y sobras bien tapadas. Los cajones, diseñados para mantener un nivel de humedad específico, son ideales para frutas y verduras.
Para las sobras, una regla práctica es guardarlas en recipientes bajos y poco profundos, lo que permite que se enfríen más rápido y de manera uniforme, reduciendo el tiempo en que el calor queda retenido. Otro punto crucial es evitar saturar la heladera, ya que un exceso de productos dificulta la circulación del aire frío y crea zonas con temperatura inadecuada.
Organizar la heladera por niveles, respetando estas pautas, no solo ayuda a que los alimentos duren más, sino que también contribuye a la seguridad alimentaria en el hogar.
