Según un informe del sector, la parálisis de proyectos y la falta de mantenimiento generan un impacto económico anual de 25.000 millones de dólares.
La Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) expresó su preocupación por la situación de emergencia que atraviesa la infraestructura en el país. En una declaración emitida tras la reunión de su Consejo Federal en Rosario, advirtió que la parálisis de proyectos y la falta de mantenimiento básico le cuestan a la Argentina unos 25.000 millones de dólares anuales.
Los representantes del sector señalaron que la construcción ha dejado de ser vista como un motor de desarrollo para convertirse en una variable de ajuste del gasto público. «La falta de un plan integral ha generado una deuda de infraestructura que compromete la seguridad vial, la competitividad logística y la calidad de vida de toda la población», afirmaron en el comunicado, sin mencionar expresamente al Gobierno Nacional.
El informe se apoya en advertencias de organismos internacionales, recordando que la OCDE ya señaló la falta de inversión en infraestructura como uno de los principales problemas estructurales de la economía argentina. «Sin resolver este déficit, el país no podrá integrarse competitivamente al comercio internacional ni sostener un proceso de crecimiento de largo plazo», indicaron.
Uno de los puntos críticos señalados es el estado de las rutas. Si bien valoraron el inicio del sistema de concesiones viales, destacaron que existen unos 30.000 kilómetros de rutas que no resultan concesionables para el sector privado. También reconocieron el esfuerzo de provincias y municipios, pero advirtieron que estos aportes resultan insuficientes.
Otro tema de fricción es la deuda histórica que el Estado mantiene con las contratistas. La incertidumbre sobre el pago de estos compromisos está afectando financieramente a las empresas. «Cada día de demora implica más firmas al borde del colapso y miles de empleos en riesgo», advierte el comunicado.
Para reactivar el sector, CAMARCO propuso una hoja de ruta que incluye: la reactivación inmediata de obras paralizadas, el reconocimiento y cancelación de la deuda estatal, la normalización de fondos específicos, un programa federal integral, mecanismos mixtos de financiamiento, la promoción de créditos hipotecarios, políticas de transparencia y la promoción del empleo formal.
Finalmente, el Consejo Federal hizo un llamado a la transparencia y a la formación profesional, recordando que de la construcción dependen más de 60 ramas de la economía. El mensaje final fue una apelación a la dirigencia política: «Sin un plan de infraestructura, la Argentina no podrá crecer».
