Un informe de WeWork y Michael Page revela que el 59% de los trabajadores argentinos prefiere el modelo híbrido, y que la flexibilidad ya compite en importancia con el salario al momento de elegir un empleo.
El Día del Trabajador encuentra a la Argentina en plena reconfiguración del mercado laboral. Tras la implementación de nuevas normativas de modernización laboral y con una desocupación que alcanzó el 7,5% al cierre de 2025, según datos del INDEC, las empresas enfrentan un nuevo desafío: adaptarse a trabajadores que ya no buscan solamente un puesto, sino una cultura laboral más flexible.
En ese contexto, un estudio de WeWork realizado junto a Michael Page reveló que el talento local prioriza cada vez más la autonomía, el bienestar y la posibilidad de combinar presencialidad con trabajo remoto. Según el relevamiento, el 59% de los encuestados en Argentina prefiere el modelo híbrido y la mayoría considera ideal asistir a la oficina entre uno y dos días por semana.
El dato marca una transformación profunda en la relación entre empleados y empresas. La oficina ya no aparece como el lugar obligatorio de todos los días, sino como un espacio que debe justificar su valor: servir para conectar equipos, potenciar la creatividad, favorecer reuniones estratégicas y mejorar la experiencia laboral.
Aunque el modelo híbrido gana aceptación, el informe muestra una distancia importante entre las preferencias de los trabajadores y la realidad corporativa. El 31% de los empleados argentinos asegura que no aceptaría un trabajo que no sea remoto, pero el 48% trabaja actualmente de forma 100% presencial. En la mayoría de los casos, esa presencialidad no surge de una elección del trabajador, sino de una norma definida por la empresa.
Esa desconexión plantea un reto para las organizaciones en un mercado donde la flexibilidad dejó de ser un beneficio accesorio y pasó a formar parte de la compensación total que evalúa el talento. La discusión ya no se limita al salario: para muchos trabajadores, la posibilidad de organizar mejor los tiempos, reducir traslados y equilibrar la vida personal con la laboral pesa cada vez más al momento de aceptar o rechazar una propuesta.
Uno de los puntos más sensibles del informe es la movilidad. El 87% de los argentinos identifica al tiempo de traslado como la mayor desventaja de ir a la oficina. Además, el 25% de los trabajadores dedica más de una hora diaria al trayecto de ida y vuelta, mientras que un 18% destina dos horas o más. En un contexto de grandes centros urbanos, transporte congestionado y mayores costos asociados a la presencialidad, el tiempo de viaje se convirtió en un factor clave para medir la calidad de vida laboral.
Por eso, la flexibilidad aparece también como una herramienta vinculada al bienestar y la salud mental. Menos días de traslado pueden implicar más tiempo disponible, menor estrés y una mejor organización de la rutina cotidiana.
El informe plantea que, ante este nuevo escenario, el valor de asistir a la oficina depende cada vez más de la calidad de la experiencia. El espacio físico debe ofrecer un diferencial frente al trabajo remoto. En esa línea, WeWork señala que sus oficinas buscan responder a esa demanda con estándares de confort, mobiliario ergonómico y zonas de esparcimiento, con el objetivo de transformar la oficina en un punto de encuentro estratégico para la sinergia y la creatividad.
La radiografía del trabajador argentino también muestra una mirada positiva sobre la tecnología. Según el estudio, el 82% de los empleados en Argentina percibe a la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo que potencia su capacidad operativa. Además, el 84% manifiesta interés en recibir capacitación en IA, lo que marca una predisposición activa a adaptarse a los cambios tecnológicos. Entre las áreas que los trabajadores consideran más beneficiadas aparecen las tareas de reporting y análisis de datos, mencionadas por el 31% de los encuestados.
La combinación de flexibilidad, bienestar y tecnología marca el inicio de una nueva etapa para el empleo en Argentina. El desafío para las empresas será encontrar un equilibrio entre las necesidades operativas y las expectativas de los trabajadores. «En este nuevo ecosistema, la capacidad de las empresas para adaptarse a las demandas de autonomía será el factor determinante para atraer y retener a los mejores profesionales», señaló Claudio Hidalgo, presidente de WeWork Latinoamérica.
